30-10-2003 | Discursos
20 AÑOS DE DEMOCRACIA - DISCURSO DEL DOCTOR RAÚL ALFONSÍN
Pronunciado en el acto del Estadio Obras Sanitarias del día 30 de octubre de 2003
Queridas amigas y queridos amigos:
En primer lugar deseo agradecer la presencia de todos ustedes y muy especialmente de aquellos que proveniendo de otros partidos, han dado toda una prueba de conducta durante su vida, como Antonio Cafiero, que hoy nos acompaña; como Graciela Fernández Meijide, luchadora infatigable de la CONADEP y de los derechos humanos; como Diana Conti, que ocupa mi lugar en el Senado hoy y que lo hace con éxito.
También quiero agradecer y me resulta particularmente emocionante, la presencia de los Camaristas Federales que juzgaron a las Juntas Militares.
Nos hemos reunido hoy sin distinciones políticas, debe haber gente de otros partidos también acá, discúlpenme, no los alcanzo a percibir y, según me habían dicho, a lo mejor hay algunos de mis ex Edecanes que llegaron a cargos altísimos a través del tiempo, en la Armada, en el Ejército y en la Fuerza Aérea. A todos ellos, un millón de gracias.
Y bien hemos señalado que nos hemos reunido con el propósito de despejar el primer acto de la transición democrática. Pero a mi me parece que debemos analizar un poco esta palabra, o esta frase.
Yo pienso que quizás sea demasiado apresurado hablar de democracia que, como ustedes conocen, de acuerdo a mi concepción, no es de ninguna manera sinónimo de República. La República es la que nos preserva de un poder arbitrario que puede torturarnos, meternos presos y hacer lo que quiera con nosotros. Pero sobre esas libertades básicas y fundamentales, desde luego, se construye luego la democracia, con las libertades positivas, con los derechos sociales. Y, evidentemente, yo creo que los dos pilares fundamentales son la libertad y la igualdad y estamos todavía, a pesar de los esfuerzos que se han hecho y que se siguen haciendo, en una democracia renga. Porque hemos logrado la libertad, es cierto, las libertades negativas que nos concede el hecho de la existencia de las instituciones republicanas, pero no hemos logrado todavía la igualdad, que es fundamental, es esencial en cualquier concepción democrática.
Es evidente que para lograrlo tenemos que superar muchos obstáculos que se han opuesto a la posibilidad de concretar esa búsqueda permanente de la igualdad. Podemos comenzar por lo más elemental, el hecho de tener un Estado. Al Estado lo comprenden los organismos fundamentales, que dan normas generales; y también los secundarios pero, además, la Nación en su conjunto. Y la verdad es que necesitamos la construcción de una República democrática. La República fue alabada muchas veces, pero era la República que no tenía nada que ver con la democracia, como la de Venecia, como la de la inspiración de Motesquieu, que se sintió atraído por la forma de gobierno inglés, los lores, los comunes y el rey, aunque evolucionó luego, claro está.
Pero yo pienso que los obstáculos que tenemos que superar, debemos analizarlos. Es por eso que no me voy a referir a nada del pasado. Voy a hacer un discurso en el que pretenderé – desde mi propia humildad- dar las pautas básicas de los obstáculos que debemos superar para obtener esa República democrática y levantar los dos pilares al mismo tiempo.
En primer lugar, claro está, el Estado, que tiene que ser autónomo frente a los poderosos de adentro y soberano frente a los poderosos de afuera que pretenden imponernos su voluntad permanentemente. Un Estado serio que tiene dos obligaciones fundamentales:: una, es la de lograr defender al hombre o a la mujer de cualquier tipo de explotación, y la otra, defender a la sociedad de cualquier ilegalidad. Un estado serio no puede permitirse el lujo de proteger a aquéllos que actúan fuera de la legalidad. Por eso estoy totalmente de acuerdo con el Presidente de la Nación cuando ahora ha tomado medidas vinculadas con un grupo de piqueteros, que, sin duda, no son todos, porque tienen buenas intenciones cuando piden Plan Trabajar y hacen comedores escolares. Pero no queremos que anden encapuchados, tirando piedras o rompiendo todo. ¡Que hagan todas la manifestaciones que quieran, tienen derecho, pero respetando siempre la legalidad!
De todos modos, tenemos que superar obstáculos. En primer lugar, tenemos que superarnos nosotros mismos, los políticos. Muchos hemos caído víctimas de la frivolidad – por no decir palabras más gruesas - y en vez de ver a la política como una vocación de servicio, pareciera que en algunos casos se ha entendido como una vocación de servirse. Otros han exagerado la democracia interna de los partidos y la han desnaturalizado, en cierta forma, a través de internismos que impiden la discusión seria de los problemas. Y hay otros, son los seguidores de encuestas, diría yo, que hay tantos en Estados Unidos. De acuerdo a cómo ven en las encuestas, cómo piensa la gente, dicen lo que la gente espera de ellos. Eso es terminar con un aspecto fundamental de la política que es la docencia. Cuando uno ve que la sociedad está equivocada hay que saber romperse la cabeza contra la pared y decir realmente lo que se piensa, porque sino se acaba la política. Tenemos, pues, que saber reorganizarnos, todos y cada uno de nuestros partidos, para servir mejor no sólo a la causa de la República sino de la democracia integral de la República democrática.
Otro obstáculo, y lo digo con absoluta franqueza, también con humildad pero sin miedo alguno, y no me estoy refiriendo al amarillismo, sino a la prensa seria diseminada en toda la República Argentina. Hay una obligación de informar al pueblo sobre lo que pasa sin quedarse simplemente en noticias de orden secundario, porque, así como es importantísimo y no se puede vivir en democracia sin libertad de prensa, tampoco se puede vivir en democracia sin información correcta de parte del pueblo.
La democracia todavía nos está esperando. Robert Dahl nos dice que es todavía una utopía porque no quiere llamarla democracia, le dice poliarquía porque no puede haber una democracia cuando hay ciudadanos en las calles y súbditos en las fábricas. De modo que todavía tendremos que luchar muchos años, lo importante es hallar el camino, es buscar la forma, es comprender los políticos, es que los hombres de prensa comprendan que hay por encima de cualquier diferencia, la necesidad de buscar comunes denominadores que nos permitan vivir en convivencia, consensos fundamentales que respeten, desde luego, los disensos, pero que cuando se trata de políticas públicas de carácter general, o políticas de estado - como también se las llama - allí estemos todos para defender nuestra individualidad nacional por encima de cualquier otra división.
Otro problema serio es que no hemos sabido abrir canales de participación a nuestro pueblo. Aquí quiero rendir un homenaje a mi querido amigo, ya fallecido, Jorge Roulet., que realizó una tarea extraordinaria para llamar a la participación de los más diversos sectores. Pero esos que querían realmente trabajar, colaborar, ayudar, decidir, a veces sufrieron los codazos de algunos caudillejos que no los dejaron llegar y se cansaron. Eso no puede volver a repetirse. Tenemos que convencernos de la necesidad de seguir convocando a todos para que colaboren y para que la política sea más importante que la tecnocracia, porque si la política es reducida nada más que a la administración se acaba también la democracia.
Hay otro obstáculo que parece que es insuperable en algunos casos, la igualdad de géneros. Todavía tenemos muchos problemas que superar, no solamente en el campo político sino en el campo laboral, para lograr esa igualdad fundamental.
Finalmente también, como problema fundamental y de los más graves: la exclusión. Es un obstáculo tremendo. La falta de trabajo, la gente que está cesanteada. Porque cada vez es más difícil conseguir trabajo. Pregúntele a cualquier hombre que haya cumplido los cuarenta años y cuya fábrica ha cerrado o lo hayan despedido si tiene alguna posibilidad de volver a hacerlo, le va a costar mucho. Y resulta indudable que esa falta de trabajo quita ciudadanía, provoca marginalidad, no son ciudadanos completos, no encuentran la manera de sentirse útiles, a veces ni para su familia, pero nunca para su patria ni para sí mismos, para construir su propio futuro. Entonces este es nuestro principal problema. La tecnología al principio desalojó al hombre de campo de su trabajo, se fue a la industria; la tecnología lo desalojó, se fue a los servicios y ahora la tecnología los está desalojando también del trabajo y cada vez resulta más difícil encontrar la forma de dar solución a estos problema. Aunque se hagan inversiones importantes son muy pocas las actividades que son realmente mano de obra intensiva. El turismo sería una de ellas y nosotros tenemos que darle una importancia fundamental, porque por cada cuarto hay varios que trabajan en cada sitio. No hay nada peor que la exclusión. Debemos procurar la inclusión de todos.
Tenemos, desde luego, otro enorme obstáculo, que es la inseguridad. No voy a explayarme demasiado sobre este tema. Simplemente quiero que todos recordemos hoy a Pablo Belluscio para que termine su martirio cuanto antes y pueda estar entre los suyos.
Pero al lado de estos factores internos a los que podríamos sumar otros problemas, están también los factores exógenos, las causas que nos vienen de afuera, y a esto tenemos que analizarlo con profundidad. Cuando hace ya muchos años, después de la guerra se hicieron los tratados de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional tenía dos objetivos fundamentales: uno, facilitar las ampliación del comercio y el otro, ayudar a un desarrollo equilibrado de todas las regiones y los países del mundo. Pero esto varió totalmente ¿qué había sucedido? Se había debilitado el estado de bienestar, cobraban fuerza las ideas de una nueva cosa que se llamó neoliberalismo, comenzando en el campo económico con la escuela austríaca, extendiéndose al campo de la filosofía jurídica, al campo de la sociología, con gente inteligente.
¿Qué es, en definitiva, el neoliberalismo o el neoconservadurismo, como a mi me gusta llamarlo? Nosotros tuvimos algún partido conservador que tenía sentido nacional, aunque cometiera todas las tropelías en materia electoral y en materia de distribución. Pero había un sentido nacional que se ha perdido hoy, porque no existe un partido lúcido que defienda desde el campo de la derecha las ideas conservadoras. Están allí en el stablishment, sobre todo en el sector especulativo. Es realmente tremendo lo que nos ocurre en este sentido. Entonces ¿qué pasa cuando esto ocurre, cuando aparece con fuerza el neoconsevadurismo? al mismo tiempo llegan los petrodólares a Estados Unidos, sobre todo, y era necesario colocar ese dinero de alguna forma porque era imprescindible cobrar algún interés ya que los bancos lo pagaban. Y salieron a ofrecernos a todos los países de América del Sur – y los demás países, seguramente – créditos a tasas muy bajas, pero movibles y con irresponsabilidad manifiesta, irresponsabilidad de las dos partes. Por eso yo digo que es necesario luchar por una quita de la deuda del Fondo Monetario Internacional, no sólo por la quita de los acreedores privados. Tenemos que apoyar todos esta política, porque sino no saldrá la Argentina.
Pero después subieron las tasas porque eran movibles y la libor creo yo que estuvo alrededor del 15% de interés. Yo llegué al gobierno con default, con la situación del país en default y con alrededor de 19 puntos -adviertan lo que digo - 19 puntos de déficit fiscal en relación al producto bruto. Ahora hemos firmado con el Fondo Monetario Internacional, que ya ha variado su actitud, ahora parece ser una suerte de procurador de los acreedores, y nos pide un 3% de superavit primario y a Brasil le fue peor, el pidió un 4,5 de superavit primario. Nosotros negociamos bien, pero tengan en cuenta que si no crece la economía, si no hay el gasto social indispensable que tenemos que llevar adelante, si no nos unimos entre todos en estas políticas manifiestas de solidaridad social, puede producirse un ajuste trágico, incluso en nuestro país y en el propio Brasil a pesar de tener una potencia distinta. De modo que esto es con lo que nos encontramos.
Y nos encontramos, además, con otro obstáculo muy grave en la acción de Estados Unidos que pretende ser hegemónica , que no alcanza a ser imperial porque no se apodera de los pueblos, se queda allí la gente hablando el idioma de ellos, pero es hegemónica con gente vinculada a los negocios. Es una acción que se produce en Irak , y yo tengo la certeza y lo he dicho muchas veces: la invasión a Irak no es como lo dijo el señor Bush, que es un peligro para la civilización. No es como dijo el señor Bush que es el fin de la guerra, cuando se disfrazó de soldado, es el principio de una guerra, el principio de una guerra sin tiempo, el principio de una guerra sin territorio y sin códigos humanitarios como puede verse permanentemente. No es cuestión de echar las culpas al fundamentalismo islámico, desde luego que está muy sensible el mundo islámico por lo que considera un atropello fundamental, pero incluso esto hace que los gobiernos se movilicen más, se pongan más atentos, luchen con otro sentido porque tienen miedo a ese fundamentalismo. Pero no hay sólo fundamentalismo islámico, hay también un fundamentalismo cristiano del que parece paradigma el señor Bush. Y hay un fundamentalismo judío que está representado por este gobierno. Yo siempre he sido pro judío, toda mi vida, estoy marcado por la época de la guerra y del holocausto con mis años, todas las veces que he podido los he acompañado con mi firma, con mis dichos, con mis discursos, pero no puedo acompañar al gobierno del señor Sharon. Es que tenemos que estar contra todos los paredones que separan a los pueblos. Así como estábamos contra el paredón que separaba a Alemania del Este de Occidente, también estamos en contra del paredón que está creando y que se está alargando en Palestina.
Y allí vino después todo lo que significa esta nueva cosmovisión que se vincula a la globalización y que, particularmente con una globalización principalmente financiera y que casi logra que, desde unos cuantos escritorios ubicados en cualquier capital importante, se manejen los dineros y que, a cualquier peligro, salgan esos dineros provocando crisis espantosas en nuestros países. Tenemos que defendernos de eso. Y está bien, también en eso, el Presidente de la Nación cuando habla de esta necesidad, como lo ha hecho Chile antes.
Y sin duda ninguna aquí tenemos que reflexionar sobre la globalización. Se nos ha venido encima, no se puede estar en contra, ya está. Pero tenemos que administrarla porque es una globalización insolidaria que hace más pobres a los países pobres y más pobres a los pobres dentro de los países pobres. No puede seguirse adelante con esta política. Nosotros tenemos políticas públicas fundamentales, como es, por ejemplo, el Mercosur, que en la idea original abarcaba mucho más que lo comercial: lo científico, lo tecnológico, lo político, lo democrático, lo cultural. Y a eso están volviendo ahora los Presidentes Lula y Kirchner para dar esa misma orientación que no debiéramos haber perdido y para crear, como debemos crear, algunos organismos supranacionales que sepan resolver los conflictos que se puedan presentar. Y no asustarnos porque existan conflictos. ¿Ustedes saben cuántos conflictos tuvo la comunidad del acero y carbón creada en Europa como inicio de lo que es hoy la Unión Europea durante el primer año? Más de 600. Nosotros no hemos tenido tantos. A pesar de que tenemos que comprender que debemos unificar o hacer compatibles - por lo menos – políticas macroeconómicas fundamentales y, fundamentalmente también, la política cambiaria porque, de lo contrario, no se pueden establecer corrientes permanentes de negocios.
Pero hay otra concepción que también es política de Estado, en este caso de Estados Unidos, que es el ALCA. El ALCA ha seguido presente en la búsqueda por concretarse en administraciones republicanas y democràticas y ¿qué es lo que busca? y ¿por qué es política de estado de los Estados Unidos? Porque quiere la clientela de Sudamérica para colocar sus exportaciones porque no tolera más los gastos militares que están llevando al desastre y, entre paréntesis, hagamos alguna reflexión, ellos están en una situación de déficit espeluznante. Ellos están bajando a casi nada la tasa de interés, ellos son los principales deudores del mundo, sin embargo, el Fondo Monetario no dice absolutamente nada mientras nos recomienda a nosotros exactamente las políticas inversas con el sólo propósito de que cobren los acreedores sin darse cuenta que es una deuda que no se podrá pagar si no tiene soluciones de otra naturaleza, con las quitas necesarias , con los plazos suficientes y que queremos hacerlo. Pero, si cada uno de ustedes tiene un deudor ¿qué es lo que desea? Sin duda, no desea otra cosa que le vaya bien, que pueda trabajar y está dispuesto a hacer lo que corresponda en consecuencia. Aquí parece que se olvidan de todo eso . Hay alguna preocupación ahora que aparece en el campo social, vamos a ver hasta dónde puede llegar.
Pero el ALCA tiene características muy especiales. Además de los que les decía sobre la colocación de sus exportaciones, sostiene que tenemos que tener políticas comerciales compatibles con las de los Estados Unidos. Políticas laborales compatibles con las de los Estados Unidos. Incluso habla del medio ambiente, yo no sé cómo se atreven de hablar del medio ambiente después de Kyoto, no me explico. Habla de la necesidad de que todas las compras oficiales se realicen en Estados Unidos. Y, además, algo fundamental: la autorización que ha dado el Congreso a la administración para la negociación que establece dos cosas básicas y fundamentales: que debe cuidar la agricultura y los negocios de Estados Unidos. Es decir, por más que discutamos ahí tendremos que ir luego a enfrentar miles de lobbies en el Congreso de los Estados Unidos sin respuesta, por lo general. Aquí se juntaron en Cancún desgraciadamente con Europa, y yo debo decir que desgraciadamente no se observó mucha diferencia entre los delegados de los países socialdemócratas y los otros en el tratamiento que dieron a la Argentina. Es decir, el ALCA va a tener problemas muy graves y muy serios para nosotros, van a haber presiones tremendas.
Terminado el tema de Irak se vuelcan contra América del Sur, no tengan ninguna duda. Las designaciones que se han efectuado en este campo dan una señal clara, a la derecha de algunos de los postulados y de los que están ya en el ejercicio de sus funciones, está la pared. Y no van a tener reparos en venir a reclamar lo imposible. Hasta ahora el gobierno ha actuado con dignidad, ha estado en contra de enviar tropas a Irak, como correspondía. Esperemos que siga en este accionar en relación precisamente al ALCA. Porque fíjense las dificultades que vamos a tener: los países del Caribe y los países de América Central, el propio México que tiene 5.000 kilómetros de frontera con Estados Unidos y problemas de migraciones e inmigraciones ilegales en muchos casos. El propio Chile que ha firmado ya, pero que no fue una innovación del gobierno de Ricardo Lagos, ya había efectuado esa apertura absurda el dictador Pinochety, desde luego, yo no conozco la letra chica de lo que se consideró, pero ha tenido la valentía de ser asociado al MERCOSUR y de negociar también con Europa, como va a empezar también a negociar con el Asia, dada su ubicación en el Pacífico. Yo no sé cómo irá a caer esto, pero tengan la seguridad que nos van a presionar tremendamente para que podamos, de una o de otra forma, bajar otra vez la cerviz. Y acá hay una sola cosa que nos puede salvar: frente a todas estas dificultades tendremos que afianzar y afirmar una posición del Mercosur con quienes deseen acompañarnos con firmeza. Y si no se logra lo que queremos, existe un monosílabo que separa y que diferencia a los países dominados de los países en libertad. Ese monosílabo es “no”, “no quiero”, “no firmo” porque no conviene a los intereses de nuestra Nación.
Tenemos, pues, frente a nosotros un mundo en cambio. Yo por lo menos. Y no he visto a nadie que sea capaz de predecir lo que podrá ocurrir, salvo el señor Bush que dice que va a terminar con el terrorismo y ha aumentado a una velocidad tremenda. No sé cómo vendrán esas cosas . Pero, por otra parte, ya se habla de parte de un comunista, el señor Chaft que, antes que Reefking había hablado del fin del trabajo, de un humanismo ecuménico.
Yo propuse en la Internacional Socialista que antes, en la época de Marx - que no era la Segunda Internacional, en la que estamos-, se consideraba a las religiones como el opio de los pueblos, porque tenemos que admitir que durante 1000 años lucharon contra la democracia a favor de las monarquías absolutas y contra el avance de la ciencia. Pero estas circunstancias no están dadas en la actualidad, son distintas. Entonces tenemos que buscar, les decía, desde el campo de la Internacional Socialista, la presencia de enviados de estas distintas religiones que son las que nos puden salvar del fatalismo de una historia que parece llevarnos al desastre, terminando con los fundamentalismos y estableciendo lazos, como lo hizo muy bien Juan Pablo II en sus manifestaciones totalmente contrarias a las de Bush y al ataque a Irak.
Fíjense en todo lo que tenemos que superar en el orden interno, en el orden internacional. Se sostiene que estamos frente al fin del trabajo y al principio de la ocupación. Un trabajo distinto, en su hogar. Un Estado que se ocupe en regular el mercado, que no deje un mercado autoregulado como pretenden los neoconservadores, sino que sepa que el mercado no da soluciones a los problemas sociales de los países. Que entienda perfectamente que, de ninguna manera, puede ser dejado para que planifique intereses en lugar de que planifiquen los representantes del pueblo a través de su Congreso para que sea la política la que prevalezca en definitaiva sobre la tecnocracia. Estos son obstáculos tremendos que tenemos que llevar adelante. Se sostiene que en decenas de años terminará el capitalismo entendido como explotación del hombre por el hombre, por las buenas o por las malas, como vemos que entran a los países por las buenas o por las malas. La gente de Africa que no puede vivir y se encuentran, a veces, con principios xenófobos que no tienen nada que ver con lo que proclaman las convicciones en algunos casos. Nosotros les decíamos a los amigos europeos de la Internacional Socialista que las convicciones, los principios, la filosofía, los ideales, no pueden de ninguna manera estar exclusivamente vinculados a los límites de una Nación. Porque tienen que abarcar a todos sin distinción de ninguna naturaleza. Y hemos logrado un éxito extraordinario, hemos sacado el Acuerdo de San Pablo donde se reconoce incluso nuestro derecho a luchar por las reivindicaciones que hacemos en el caso de las materias primas y de los subsidios escandalosos que otorgan.
Entonces, yo creo que por ahí tenemos que caminar: encontrando apoyos. Otros partidos lo harán en otras Internacionales, otros partidos lo harán en la Internacional Demócrata Cristiana , o en cualquiera.
En la Argentina sabemos perfectamente por definición y por naturaleza que se van a unirse los sectores de la derecha reaccionaria. Por eso es que debe terminar para siempre la política de suponer que fracasando el gobierno de turno puede el otro partido acceder al poder. Eso no puede ser más. Tenemos que aprender a unirnos en esa convivencia básica que hace hasta a nuestra individualidad nacional y a nuestra individualidad cultural. Una cultura marca a los pueblos, la posibilidad de la convivencia está considerada como uno de los factores de poder. Fíjense si tiene importancia, es absolutamente necesario que lo comprendamos, que cambiemos actitudes, que nos volvamos hacia nosotros mismos, como lo he dicho tantas veces, hacia nuestra propia conciencia que, sin duda, en los momentos de nuestra soledad y, sobre todo, en la noche, nos preguntará a todos ¿vos que comiste, qué hiciste hoy por los que no comieron?
Y luchemos asi juntos, juntos, juntos vamos a lograr, queridas amigas y queridos amigos, desde distintas fuerzas políticas que preserven su individualidad, pero que expresen lazos suficientes de unión como para defender las grandes políticas públicas que se prolongan en el tiempo.
Juntos vamos a lograr consolidar la paz interior, afianzar la justicia, promover el progreso general, asegurar la libertad. Para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que deseen habitar en el suelo argentino.
Muchas gracias.
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