13-03-2003 | Discursos
DISCURSO DE ÁNGEL ROZAS EN EL COMITÉ NACIONAL
Pronunciado con motivo de su reasunción a la conducción del partido.
Estimado doctor Alfonsín, amigo y correligionario gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, presidente de la bancada de senadores, doctor Carlos Maestro y de diputados, Horacio Pernasetti, legisladores nacionales, provinciales, intendentes, concejales, dirigentes, militantes, simpatizantes de la Unión Civica Radical:
Quiero, en mis primeras palabras, agradecer la ratificación de la confianza por parte de todos o, por lo menos, de un sector importante de dirigentes, militantes y simpatizantes de la Unión Cívica Radical para que reasuma como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Quiero, también, expresar lo que ha hecho el doctor Pablo Verani que, en un momento difícil de la vida de nuestro partido, no dudó en poner adelante de cualquier interés mezquino, que suele, a veces, mover a los hombres que actuamos en política, su alto sentido de responsabilidad y su lealtad a la Unión Cívica Radical por delante y asumió interinamente la presidencia del Comité Nacional desempeñándose, como todos sabemos, con una gran jerarquía, como todos esperábamos. Amigo y correligionario Pablo, muchas gracias en nombre del radicalismo del país.
Sin lugar a dudas, creo que todos tenemos suficiente conciencia de que no estamos en estos tiempos ni convocados para el halago, ni para los aplausos. Estamos convocados para dar lo mejor de cada uno de nosotros a este centenario partido. Creo que hoy debiéramos preguntarnos cada uno de nosotros qué podemos hacer por la Unión Cívica Radical y no estar esperando a ver qué nos puede dar la Unión Cívica Radical a nosotros.
Entiendo que estamos viviendo una etapa institucional y política muy difícil, pero suelo decir siempre que cuando hay crisis algunos la toman como piedras insalvables en el camino. Yo tengo una manera particular de ver las crisis, yo creo que son, a veces, una formidable oportunidad. Y creo que así tenemos que mirar esta crisis que padece hoy nuestro partido, tomarlo como una oportunidad de iniciar un nuevo tiempo en el radicalismo sobre la base de dejar atrás los desencuentros entre nosotros. Creo que, a veces, al pelearnos los unos con los otros nos olvidamos que tenemos una responsabilidad ineludible y primaria que es trabajar a favor de la gente. Los partidos políticos no son ni deben ser un instrumento al servicio de los dirigentes. Los partidos políticos son un instrumento de entendimiento, de acercamiento, de mano tendida entre el poder político y el pueblo. Entonces, hoy debemos estar convocados todos los radicales a un trabajo sin desmayos, apoyar a la fórmula Moreau-Losada para que este 27 de abril no bajemos los brazos y nos pongamos como premisa fundamental, sí o sí, estar disputando la segunda vuelta con posibilidades de ser gobierno en el país.
Siempre me gusta hacer una evaluación en todos los aspectos de mi vida sobre lo que uno lleva adelante y, por supuesto, también creo que es importante en la vida la autocrítica porque eso nos permite no volver a chocar contra la misma piedra, nos permite cambiar de procedimientos, de actitudes. Pero esto no significa de modo alguno que tengamos que caer en la tentación de otros de descalificar a la Unión Cívica Radical, de ningún modo. Porque si tuviéramos que hacer un inventario de los errores cometidos por cada uno de los candidatos de hoy y por cada uno de los partidos políticos que representan cada candidato, puedo garantizar que, aun con errores cometidos en la Unión Cívica Radical, tenemos que volver a estar en la consideración política y electoral del pueblo argentino.
La Unión Cívica Radical representa ineludiblemente un factor de equilibrio político en la salud de la Nación Argentina. Seguimos representando las banderas de las libertades individuales, institucionales y públicas, seguimos trabajando con las banderas del desarrollo nacional, con la defensa de los derechos humanos y, fundamentalmente, como en la lucha de Alem y de Yrigoyen, con los que menos tienen, con los desposeídos, para que tengamos una Argentina con igualdad de oportunidades.
Creo que hoy más que nunca la Unión Cívica Radical debe reencontrarse con su identidad política y con su identidad ideológica. Nunca debimos apartarnos de los trazados ideológicos de Alem y de Yrigoyen. Pero hoy más que nunca, cuando las políticas exacerbadas del neoliberalismo han ganado fronteras vergonzantes: el hambre y la miseria el el pueblo argentino. La Argentina de la producción, la Argentina potencialmente rica tiene a sus hijos muriéndose de hambre, desocupados, marginados y sin esperanza. Y entonces, no tenemos que tener dudas los que militamos en este centenario partido, hacia dónde debe estar nuestra mirada. Suelo siempre decir - me escuchan mis hermanos chaqueños- cuál es el rumbo de mi gobierno en nombre del radicalismo y digo que yo en el gobierno hago lo que haría cualquiera de ustedes como padre de familia: todos queremos a nuestros hijos por igual, pero cuando tenemos un hijo enfermo, cuando tenemos un hijo débil, siempre la mirada especial del papá y la mamá está reflejada en ese hijo más débil.
Y lo mismo debemos hacer desde este Comité Nacional y lo mismo debemos hacer desde la Unión Cívica Radical: trabajar para todo el pueblo argentino sin discriminación alguna, pero poniendo la mirada sobre nuestros hermanos más débiles, más desposeídos que están reclamando del poder político que tenga el coraje de romper con el establishment que ha estado al servicio de las políticas de la alta concentración de las riquezas en pocas manos en desmedro del gran interés nacional. Por eso, no comparto las expresiones de algunos dirigentes, militantes de nuestro partido que dicen que la opción no es Moreau-Losada. ¡Sí, señores! Nos podrá gustar más o menos la cara de los candidatos, pero es la fórmula que hemos elegido. Es el único partido en la República Argentina que aun con inconvenientes eligió su fórmula a través del voto popular de sus afiliados y de los independientes.
A veces tenemos que soportar actitudes burlonas, no por nosotros, sino por lo que representa el sentido histórico de la Unión Cívica Radical, por los problemas que hemos tenido en el marco del desenvolvimiento de las elecciones internas del radicalismo que, desde luego, yo también hubiera querido que nada hubiese pasado y que hubiera sido la mejor elección de la historia del radicalismo. Pero aun reconociendo los problemas que existieron, nadie dice cómo se eligieron las tres fórmulas del justicialismo. Nadie dice cómo se eligió la fórmula del nuevo partido de López Murphy, nadie dice cómo se eligió la fórmula del ARI. Esos son los partidos que hoy reclaman democracia y nosotros, por supuesto, tal vez tengamos que corregir conductas, pero seguimos siendo apegados a la democracia hacia afuera y hacia adentro de la Unión Cívica Radical.
Y no tenemos que bajar los brazos. La única fórmula que expresa el sentido histórico de la Unión Cívica Radical es la que hoy exponemos a la consideración del pueblo argentino. Y si hay algunos o algunas que dicen ser radicales, que vengan, que den combate acá adentro, que peleen, que cambien. En política los cambios, las renovaciones, no se dan a empujones, nadie es dueño de un partido político y menos de la Unión Cívica Radical. Y los que quieren ocupar espacios pueden hacerlo legítimamente, pero para eso tienen que trabajar, tienen que reemplazar a los que quieran reemplazar desde la legitimidad del trabajo y del reconocimiento de los afiliados. Sé que las renovaciones son absolutamente imprescindibles en la vida de los partidos políticos y a cada uno de nosotros nos irá tocando el turno de ir dejando que nos sucedan los más jóvenes. Pero también tenemos que saber que la vida de los partidos políticos no se hace tirando por la ventana a los que hicieron esfuerzos antes que nosotros, sino que se hace con el sentido del trabajo, de ganarnos la consideración de los afiliados, de los simpatizantes y de los independientes para enarbolar las banderas de la justicia social y del desarrollo que reivindica históricamente la Unión Cívica Radical.
Por eso, correligionarios, yo quiero decirles en este día tan especial para mi en que estoy reasumiendo la jefatura del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, que no es para mi un acto más. Entiendo que es el galardón supremo al que podemos aspirar todos los militantes del radicalismo: llegar a presidir el Comité Nacional. Y quiero invitarlos y los insto a todos a que no nos dejemos confundir, este no es un partido que está en vías de desaparición. Algunos sectores interesados, no desde ahora, desde que nacimos, nos vienen matando. Después de cada elección donde no vinimos bien electoralmente hay sectores interesados en redactar el certificado de defunción. Ya está gastado el papel, está muy viejo ese certificado. Este partido no va a morir, pero para esto también es imprescindible que cada uno de nosotros adopte con responsabilidad el trabajo militante que nos corresponde. Tenemos 656 intendentes a lo largo y a lo ancho del país, tenemos 7 u 8 gobernaciones, tenemos cientos y cientos de concejales y tenemos miles y miles de militantes del radicalismo. Si nos ponemos a movilizar una persona por cada uno de nosotros, yo creo que los que hoy creen que la Unión Cívica Radical está camino a desaparecer, se van a llevar una sorpresa el 27 de abril en las urnas.
Pero para esto no basta ni la convicción ni el entusiasmo de unos pocos. Tenemos que saber que todos, sin excepción, dejando atrás los desencuentros del ayer, tenemos que sumarnos porque la Unión Cívica Radical está convocando a sus hijos, que somos todos nosotros, a que la acompañemos en este camino de franca recuperación a la que tenemos que llevarla.
Yo recuerdo una experiencia bastante similar a la que vive hoy el radicalismo nacional y que vivimos nosotros en el Chaco en 1991. En las elecciones de ese año el radicalismo chaqueño salió tercero, con una amplia ventaja del partido justicialista y del partido provincial Acción Chaqueña. Y me acuerdo como si fuera hoy: también se hablaba del certificado definitivo de defunción del radicalismo chaqueño. E, incluso, muchos dirigentes del radicalismo, aun de buena fe, me decían en confianza: “Ángel, vamos camino a la desaparición, se nos están yendo por la izquierda y por la derecha muchos radicales”. Y yo no creí en la desaparición junto con muchos dirigentes del radicalismo chaqueño. Y salimos a trabajar con entusiasmo y salimos a hacer el radicalismo popular que no debemos abandonar nunca con las banderas de un partido federal, popular y nacional. Y no hubo rincón de nuestro Chaco donde no se levantaban reivindicaciones de los marginados, de los productores, de los comerciantes y ahí estaba la voz de la Unión Cívica Radical.
Ahí, recibíamos actitudes burlonas de algunos otros dirigentes de partidos políticos amigos que decían: “por más que trabajen los radicales, están muertos”. Acá están los muertos: estamos gobernando hace ocho años al Chaco y seguramente volveremos a ganar el 14 de septiembre.
Demostrémosle cuál es el camino ideológico permanente que tenemos que tener en la Unión Cívica Radical. No tengamos nunca dudas de estar al lado del pueblo. Acompañemos la reivindicaciones de nuestros trabajadores, de nuestros comerciantes, de nuestros productores y la vuelta al desarrollo nacional que se perdió por el concepto extranjerizante del señor Menem y del señor Cavallo y de algunos que hoy se presentan como candidatos a Presidente de la Nación que han estado permanentemente al servicio de unos pocos del establishment y que le dan la espalda al gran sentimiento popular del pueblo argentino.
Estamos con esas banderas, retomemos esa conducta de trabajo cada uno de nosotros poniendo en juego su pellejo como yo lo voy a poner en el Chaco, sin importarme si salgo primero o último, pero poniéndome al frente de la campaña de la Unión Cívica Radical. Yo no ando ni con especulaciones, ni con mezquindades y si por apoyar la fórmula y por jugarme por la Unión Cívica Radical a nivel nacional me tocase perder las elecciones provinciales del 14 de septiembre, estoy dispuesto a hacerlo en nombre de la Unión Cívica Radical. Porque no tenemos que bajar banderas.
Y si no especulamos y ponemos el verdadero sentido de nuestras luchas delante de nuestros intereses personales, yo estoy seguro, amigos, que más de uno se llevará una hermosa sorpresa el 27 de abril. Pero si nos quedamos de brazos cruzados, si estamos esperando a ver qué hace el otro, si seguimos especulando entre nosotros, por supuesto que la cuestión se dificulta. Pero creo que tenemos que hacer un llamado al corazón, al sentimiento íntimo de cada hombre y de cada mujer y de cada joven de la Unión Cívica Radical.
Esta es la oportunidad de mostrar que estamos empezando un camino nuevo, el camino de la victoria, el camino de la vuelta del radicalismo al poder y, fundamentalmente, saber que cuando se cometen errores somos capaces de dar un paso atrás, pero no para irnos sino para volver con mucha más fuerza que antes.
Muchas gracias.
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