28-08-2001 | General
CELEBRACION DEL CENTENARIO DEL RADICALISMO EN FRANCIA
Exposición de la Secretaria del Comité Nacional Arq. ELVA ROULET
de la UNION CIVICA RADICAL de ARGENTINA
PARIS, 19 y 20 de enero de 2.001
Autoridades Gubernamentales y miembros del Parlamento
Miembros del Partido Radical Francés,
Delegados de los partidos Radicales de los diferentes países presentes,
Queridos amigos,
Je remercie les autorités du Parti Radical de Gauche pour l’invitation qui m’a été faite pour partager cette célébration du centenaire du radicalisme en France.
Je me sens heureuse d’être parmi des amis que j’ai eu l’honneur d’accompagner il y a quelques années ici à Paris pendant la réalisation de votre Assemblée Générale ou que j’ai retrouvés à Buenos Aires en occasion de leurs visites officielles dans mon pays.
Je me sens également très heureuse, comme toujours, d’être une fois de plus en France où j’ai vécu trois années et demie en faisant des études de post graduation, mais en suivant, en plus, avec énormément d’intérêt ces complexes années politiques.
Moi, je garde toujours, comme un privilège, qui m’a été donné par une invitation spéciale, d’avoir pu voir et entendre Monsieur Pierre Mendès France en pleine campagne politique dans la ville de Lyon, en 1967. Je retrouve encore son image pleine de la vigueur de ses convictions, ainsi que la force et la clarté de son discours.
Que ce souvenir soit, aujourd’hui, un hommage à ce grand homme du radicalisme.
J’ai partagé aussi l’émouvante cérémonie des éxèques de Jean Moulin au Panthéon, ce radical courageux qui avait été le 1er. Président du Conseil National de la Résistance.
Et pour finir avec cette introduction permettez moi l’expression d’un souvenir très personnel pour mon ancien et très admiré Prof. Pierre Cot, l’ami de Malraux à qui, en étant Ministre du Front Populaire avait facilité des avions pour être passés de l’autre coté des Pyrénées aux amis républicaines pendant la guerre civile espagnole. Il avait un grand charme en faisant des cours de sociologie politique remplis de ses expériences personnelles.(*)
(*) Agradezco a las autoridades del Partido Radical de Izquierda la invitación que me han hecho para compartir esta celebración del centenario del radicalismo en Francia.
Me siento feliz de estar entre amigos a los que tuve el honor de acompañar hace algunos años acá, en París, durante la realización de su Asamblea General o que he reencontrado en Buenos Aires en ocasión de sus visitas oficiales a mi país.
Estoy igulamente muy feliz, como siempre, de estar otra vez en Francia donde he vivido tres años y medio haciendo estudios de post grado y siguiendo, después, con el más enorme interés estos complejos años políticos.
Guardo como un privilegio que me ha sido dado, gracias a una invitación especial, haber podido ver y escuchar al señor Pierre Mendés France en plena campaña política en la ciudad de Lyon en 1967. Recuero aún su imagen plena del vigor de sus convicciones como así también la fuerza y la claridad de sus discursos.
Que este recuerdo sea hoy un homenaje a ese gran hombre del radicalismo.
He compartido, también, la emocionante ceremonia de las exequias de Jean Moulin en el Panteón, ese radical valiente que fue el primer Presidente del Consejo Nacional de la Resistencia..
Para terminar con esta introducción, permítanme expresarles un recuerdo muy personal de mi antiguo y muy admirado Profesor Pierre Cot, amigo de Malraux que, siendo ministro del Frente Popular facilitó los aviones para pasar al otro lado de los Pirineos a los amigos republicanos durante la Guerra Civil española. Tenía un gran encanto dando los cursos de sociología política en los que expresaba sus experiencias personales.
Estamos en esta mesa redonda para dar nuestro testimonio sobre la acción del radicalismo en el mundo, correspondiéndome hacerlo sobre mi país: la Argentina.
La UNION CIVICA RADICAL está viviendo sus 110 años de existencia.
Fueron sus jefes fundacionales Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.
Nació como la reacción en contra de EL REGIMEN, reclamando el voto universal, el respeto de la Constitución, la moralización de la política, y la ética en el desempeño de las responsabilidades públicas.
Fijaba su posición laica, la valorización de la educación, en especial la ampliación del acceso a la enseñanza secundaria y universitaria (la educación primaria gratuita, laica y obligatoria estaba contemplada ya por la Ley 1420, de 1884, que acompañaba el proyecto de promoción de la immigración de la llamada Generación del `80). Era la expresión política del racionalismo positivista del siglo XIX, cientificista y republicano. Estas reivindicaciones encuentran puntos en común con los principios sostenidos en el «Programa democrático radical» de Léon Gambetta expresado en Belleville en 1869, y en el de Georges Clemenceau enunciado en Montmartre en 1881, así como en los recogidos posteriormente por el Partido Radical y Radical Socialista, cuyo centenario estamos celebrando.
La lucha por el voto universal, secreto y obligatorio ocupó prioritariamente las primeras décadas del radicalismo. Las estrategias utilizadas se valieron de la confrontación armada, pasando por la abstención electoral y la negativa sistemática a integrar gobiernos, hasta el diálogo con las autoridades gubernamentales. Se llega así a 1912 en que el Presidente Roque Sáenz Peña envió al Congreso la ley respectiva, que lleva su nombre aunque más apropiadamente debiera llamarse Ley Yrigoyen. Por supuesto, el voto universal era entonces solamente para los hombres. La obtención del voto femenino es otra historia y en el Parlamento Nacional recorre casi tres décadas, donde el radicalismo tuvo una gran presencia desde el primer proyecto de ley del radical Rogelio Araya presentado en 1919 y muchos otros posteriores de diferentes legisladores, hasta su sanción en 1947.
En las primeras elecciones que se siguen en 1916, el radicalismo ganó arrolladoramente llevando a Hipólito Yrigoyen a su primera Presidencia.
En respuesta a su reclamo por el respeto a la Constitucion, erigiría ésta como la columna vertebral de su programa de gobierno. En 1918 apoyó la espontánea REFORMA UNIVERSITARIA nacida en la muy ortodoxa Universidad de Córdoba, y que se extendió como un reguero a varios países de América Latina. Creó la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Santa Fe, señalando la importancia de las profesiones técnicas y de los incipientes avances tecnológicos. Afianzó el ejercicio republicano de gobierno. Fundó su política internacional en el principio de que « Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos ».
En 1919 envió al Congreso su proyecto de CODIGO DE TRABAJO, que debía constituir los fundamentos de la JUSTICA SOCIAL, según el informe que lo acompañaba. Este nunca fue aprobado. El Conservadorismo tradicional era dueño del Senado donde cada Provincia constitutiva del Estado Federal Argentino tenía dos representantes elegidos por las Asambleas Legislativas Provinciales, en donde las pequeñas o las poderosas oligarquías se habían enquistado.
El radicalismo continuó en el gobierno a través del Presidente Alvear, en cuyo mandato se creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales como respuesta a la nacionalización del petróleo, entre otras medidas de intervención del Estado en defensa del interés nacional. En 1.922 nuevamente el Presidente Yrigoyen es casi plebiscitado para su segundo mandato. Ante estos resultados el conservadorismo se siente definitivamente amenazado, convencido de la imposibilidad de recuperar el poder por la vía electoral.
Llegamos así a 1930, en que se produce el hecho más nefasto de la historia argentina del siglo XX : el golpe de estado militar que derroca el gobierno democrático e inicia el largo período de ilegitimidad, de demagogia, y de inestabilidad de los escasos gobiernos electos hasta 1983.
El gobierno militar del 30 instaura el régimen conocido como DECADA DEL FRAUDE, posibilitando de este modo la llegada de los conservadores y reaccionarios al gobierno. En este clima de descontento político y de insensibilidad social incuba el fenómeno que dará nacimiento al peronismo, mientras en Europa nazis y fascistas han desencadenado la segunda guerra mundial y en Argentina casi cada ciudadano y todo el mundo político tiene una posición pro o contra que la divide profundamente.
El entonces Coronel Perón, salido del GOU, un grupo militar pro-alemán, participa del golpe que en 1943 derroca al gobierno electo de entonces y en 1945, luego de una sucesión de hechos políticos y de una campaña electoral demagógicos llega a la Presidencia de la Nación.
Es el momento para el radicalismo de ejercer una oposición enérgica y comprometida en defensa de los principios republicanos y democráticos, de sus valores partidarios, de la libertad, del derecho a la expresión de las ideas, en contra de la represión y el autoritarismo, denuciando la demagogia.
El peronismo es desalojado del poder por un nuevo golpe de estado militar (el tercero) durante el segundo mandato de Perón, en 1955. La participación civil en la preparación y en la ejecución de esta insurreción fue importante y en ella no estuvieron ajenos los radicales, todo lo contrario. Las razones eran múltiples y complejas : las libertades habían sido cercenadas; las universidades fueron privadas de su autonomía y los profesores que no habían aceptado su afiliación obligada al Partido Justicialista (nombre oficial del peronismo) fueron separados de su cátedra. Los sindicatos, creados por Perón y que se autodesignaron verticalistas, actuaban compulsivamente contra todas las patronales y patrones, grandes o pequeños. Hubo presos y aun torturados políticos, hubo exiliados y una prensa amordazada, una fuerte confrontación con la iglesia católica. Todo ello constituía una amalgama peligrosa que terminó estallando.
Un juicio actual nos llevaría muy probablemente a considerar errado este proceder, porque una parte importante del pueblo se sintió huérfana y desamparada, y porque se vulneró una vez más el sistema constitucional. Se cometió, además, el grave error de la proscripción política. Esta situación creó un nuevo mito, el del Perón perseguido (la mención de cuyo nombre estaba incluso prohibida oficialmente), que se agregó a la del « primer trabajador » y al muy potente de Evita.
La salida electoral que sucedió a este interregno produjo la más seria crisis histórica del radicalismo. Por confrontaciones personales entre los dos más importantes candidatos -que habían integrado juntos la fórmula radical en contra de la segunda elección de Perón- y por diferencias estratégicas, siendo difícil establecer cuál de los dos elementos tuvo más importancia, se produjo la división del radicalismo. Los disidentes y la Unión Cívica Radical del Pueblo (continuadora del tronco histórico) se presentaron compitiendo en las elecciones, en las que el justicialismo estaba proscripto. El candidato disidente Frondizi pactó secretamente con Perón, ganó las elecciones debilitado y fue inmediata y sistemáticamente abandonado, en un juego de reconstrucción del peronismo desde el exilio. Al radicalismo le correspondió la responsabilidad de una oposición constructiva, pero muy conflictual.
Es imposible saber lo que hubiera pasado si las cosas hubieran sido de otra manera. Mi convicción profunda es que en la Argentina se perdió entonces una gran oportunidad.
Un nuevo golpe militar (el cuarto) derrocó a Frondizi en la mitad de su mandato. El Presidente del Senado asumió la Presidencia ante la Corte Suprema de Justicia y en las siguientes elecciones, en 1964, el radicalismo volvió al poder con una legitimidad acotada por haber estado igualmente proscripto el peronismo. Se creó el Consejo Nacional de Planificación, la economía creció a una tasa elevada y sostenida, se redujo la deuda externa, se anularon contratos petroleros considerados lesivos al interés nacional, se eliminó el Patronato en las relaciones con la iglesia católica. Cuando, dos años mas tarde, el Presidente Illia dio elecciones amplias y el peronismo ganó en la provincia de Buenos Aires, nuevamente la casta militar, cada vez más autónoma en sus decisiones de intervencion política, derrocó al gobierno y se instaló por varios años en el poder.
1973 es el momento de regreso de Perón al país y a su tercera presidencia, precedida de la de su candidato electoral designado desde el exilio, quien es llevado a renunciar a los cuarenta dias, despues de lo cual se establece un interinato rocambolesco y se convoca a nuevas elecciones que llevan a Perón como candidato junto a su mujer. En un estado de ánimo de sus seguidores en el que el mito histórico se acopla con las supuestas nuevas posiciones de avanzada del « viejo caudillo » y con la ortodoxia peronista acompañada por parte de lo que queda de la derecha nacional obtiene un triunfo aplastante. La aparición de la Asociación Anticomunista Argentina (las tres A), creada desde uno de sus Ministerios, que secuestra y asesina a intelectuales y militantes progresistas, la rebelión de los grupos de jóvenes
« revolucionarios » que pasan a la clandestinidad e inician una lucha armada, la muerte de Perón y su sucesión por Isabel Perón, llevan al Gobierno a la catástrofe. Los intentos para encontrar una solución política legal y conveniente por parte de los dirigentes máximos del radicalismo, Ricardo Balbín y Raúl Alfonsín, fracasaron.
Una vez más los militares, imbuidos de una visión mesiánica de defensa de lo que ellos entienden como « el ser nacional », arrebataron el gobierno en marzo de 1976.
Lo que sigue es mucho más reciente y doloroso. Se trata de la brutal represión política, de los muertos, de esa bochornosa y universalmente conocida figura de los DESAPARECIDOS de la Argentina, de los torturados, de los exiliados. Ustedes, los radicales de Francia, acogieron a muchos y acompañaron activamente sus dramas y su lucha. Quiero ejemplificar en uno de ellos esa solidaridad : Hipólito Solari Yrigoyen, que hubiera querido estar hoy entre ustedes para acompañar esta celebracion.
A esta altura de mi disertación me siento casi en la necesidad de pedir disculpas por el relato de esta saga deprimente y poco edificante. Pero no se puede entender la Argentina sin analizar profundamente el por qué y los cómo, y sobre ello deberemos construir. En los cincuenta y tres años que se siguieron después del fatídico septiembre de 1930, en que se interrumpieron siete décadas de evolución institucional en el marco formal aunque imperfecto de la Constitución, sólo dos gobiernos constitucionales completaron su mandato. Fueron el del Gral. Justo en la década del 30 y el del Gral. Perón en su primera presidencia. Dos generales llegados al poder a través de elecciones luego de un golpe de estado y con apoyo de los militares. De los únicos dos gobiernos civiles de ese período (uno de ellos radical entre 1963-66), ninguno pudo hacerlo.
La UCR asumió siempre su papel de denuncia de la ilegitimidad o de la demagogia, en contra de la represión, en defensa de los derechos humanos, de la libertad individual y colectiva, del progreso institucional, de la recuperación de la democracia, y de los derechos sociales sin los cuales no hay democracia plena. En la Reforma Constitucional de 1957, siguiendo su programa partidario, impulsó y obtuvo la inclusión del articulo 14 bis que reconoce con amplitud los derechos sociales de los habitantes de la nación, incluido el derecho de huelga de los trabajadores.
En 1983 se inicia una nueva etapa que será la de la recuperación definitiva de la democracia. La confianza de la mayoría fue depositada en quien representaba esa garantía : el Dr. Raúl Alfonsín. E hizo honor a ese compromiso. Fueron juzgados los integrantes de las Juntas Militares responsables de la aberrante represión y condenados según un juicio ejemplar. Inauguró un período democrático que ha alejado para siempre el riesgo de un golpe militar. Apoyó la recuperación democrática de países del continente y sentó las bases del acuerdo regional del Mercosur. Firmó y ratificó tratados internacionales sobre derechos humanos y se sancionaron importantes leyes internas de derechos civiles como la patria potestad compartida y el divorcio, entre otras, así como en lo político la ley que obliga a una representación minima del 30 % de mujeres en las listas electorales.
Aunque asediado por una oposición salvaje que siguió siendo mayoría en el Senado y podía a menudo lograr mayorías asociativas en la Cámara de Diputados ; por un movimiento obrero que como rama formal del partido justicialista identifica a las instituciones sindicales con los intereses políticos de éste y produjo 14 paros generales ; por una inflación que se había desbordado en 1974, se había enquistado en la economía del país y no pudo ser dominada ; por los planteos militares oponiéndose a la continuación de la acción de la justicia que exigieron decisiones difíciles, pese a todo esto, el Presidente Alfonsín traspasó democráticamente el gobierno al candidato electo del partido justicialista en 1989.
La década de gobierno del Presidente Menem lleva su nombre. Renunció a las consignas históricas del justicialismo y a su programa electoral y adoptó las concesiones del neo-liberalismo a ultranza en sus políticas de gobierno. Se privatizaron malamente las empresas del Estado, dejando una economía desnacionalizada, la pequeña y la mediana empresa destruídas, una desocupación con cifras récord, millones de argentinos excluídos, una deuda externa triplicada, y un país con su capacidad de decisión nacional disminuida y su prestigio vulnerado. Su situación personal actual ante la justicia es elocuente.
Su herencia es pesada.
En diciembre de 1999 el radicalismo llega al Gobierno constituyendo una ALIANZA con el Frepaso, una joven asociación de políticos procedentes de varios partidos (escisión del peronismo, socialistas, o con antecedentes en la democracia cristiana, entre otros). La búsqueda por ampliar los consensos, establecer contenidos programáticos fuertes y sostenidos en las políticas de gobierno y compartir las responsabilidades en la acción fundamentaron la creación de la ALIANZA en 1997. Los hechos que marcaron nuestra historia nos exigen un cambio de mentalidad y la construcción de una nueva cultura política instalando comportamientos democráticos dentro y entre los partidos políticos achicando, hasta suprimirlos, los límites de la confrontación estéril.
Este proyecto político constituye un nuevo aprendizaje y un reto actual y futuro. La racionalidad y la necesidad de análisis y reflexión histórica y el espíritu de creación y de superación de los graves problemas nacionales no deben ser escatimados.
En 1930 el país estaba ubicado en el sexto o séptimo lugar del mundo por varios de sus indicadores y se presentaba como una promesa para el futuro. Hoy nos hallamos entre la cincuentena y nos encontramos bastante desorientados ante las grandes opciones a seguir.
El siglo XX ha producido grandes cambios en la sociedad toda. El avance de la democracia, el progreso general en múltiples formas, la conciencia de los derechos humanos son logros indiscutibles. Pero al lado de ello, el fracaso de los proyectos políticos del este europeo son elocuentes. Y hoy nos aflije una ola neoliberal que se ha propagado como receta y que parece retrotraernos al siglo XIX. Mientras, su discurso sobre la «muerte de las ideologías » y « el fin de la historia » están demostrando la ignorancia de la historia y el desconocimiento del hombre, que buscará siempre la libertad y el progreso.
Los desafíos de la globalización, la deuda social y los nuevos caminos de la economía, el acceso al uso y la producción de ciencia y tecnología, el immediatismo de las reclamaciones de los ciudadanos y sus demandas, los medios de comunicación y su influencia, la búsqueda de un mejor equilibrio o justicia entre las naciones, la defensa de los derechos humanos, la ética de la solidaridad, la expansión y reforzamiento de la democracia, la lucha contra la corrupción, la preservación universal del planeta tierra, constituyen algunos de los elementos de la crisis y el gran desafio que debemos asumir.
Quiero terminar con estas palabras convocantes de PIERRE MENDES FRANCE:
«Je crois que si l’histoire a un sens elle n’en est pas moins, dans une certaine mesure, malléable. Il y a des possibilités de fluctuation, d’accélération, de ralentissement, des circonstances favorables qui permettent d’anticiper certains progrès ; des circonstances défavorables qui retardent certaines maturations. Si les hommes auxquels le pouvoir est confié interprètent convenablement la réalité historique à laquelle ils sont confrontés, ils peuvent favoriser les accouchements, les rendre moins pénibles, moins douloureux ; ou tout au contraire, freiner tel ou tel progrès»(*)
(*) Yo creo que si la historia tiene un sentido es al menos, en una cierta medida, maleable. Hay posibilidades de fluctuación, de aceleración, de disminución, de circunstancias favorables que permiten anticipar algunos progresos; de circunstancias desfavorables que retrasan algunas maduraciones. Si los hombres a los que les es confiado el poder interpretan convenientemente la realidad histórica que confrontan, pueden favorecer los partos, hacerlos menos penosos, menos dolorosos; o al contrario, frenar algún progreso.
ELVA ROULET
Secretaria del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical.
Ex Vice Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.
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