26-06-1999 | Internacional Socialista
FELIPE GONZÁLEZ
Gracias, compañero Presidente, compañeras, compañeros, amigos de este lugar para mí entrañable del planeta, Argentina y América Latina.
Gracias, compañero Presidente, compañeras, compañeros, amigos de este lugar para mí entrañable del planeta, Argentina y América Latina.
Voy a intentar ser breve. Van a recibir a lo largo del día un resumen documental que se titula Progreso Global y una hadenda con la participación que a lo largo de los dos últimos años han tenido distintos compañeros y compañeras en seminarios regionales y temáticos en América Latina, en África, en Europa (todavía tendremos alguno), en América del Norte. Es el encargo hecho por la Internacional en el Congreso del ’96 cuando lo celebramos la Asamblea de las Naciones Unidas. Voy a entrar muy brevemente en los contenidos porque esta documentación va a ser distribuida y puede ser base de discusión para nuestros trabajos para el Congreso de la Internacional de noviembre en París. Parto de la base, que siempre es discutible pero no tengo tiempo para entrar en los matices, parto de la base que estamos viviendo un cambio a nivel planetario profundísimo y vertiginoso. Por lo tanto, no entro en la discusión de que si lo que vivimos es un cambio semejante al de otras épocas; yo creo que la sociedad industrial, como lo estuvo en sus días la sociedad rural, o la economía rural y la economía industrial, creo que la economía de la revolución industrial va quedando detrás y entramos en una nueva fase de la economía informacional que eso va a alterar prácticamente las relaciones de producción, el empleo, las relaciones económicas, pero también va a alterar nuestras pautas de comunicación individuales, esa economía informacional que es típica de la nueva revolución industrial se acelera a un ritmo infinitamente mayor que el que produjo el cambio de la sociedad rural a la sociedad industrial. Va a afectar de manera desigual y desequilibrada a todos los rincones del planeta.
Sobre la base de analizar la nueva realidad, hemos querido crear un debate para alcanzar una nueva plataforma de ideas para esta organización, esa a la que pertenecéis que es la Internacional Socialista, ciento cuarenta organizaciones con orígenes muy distintos y por primera vez verdaderamente internacional en su composición. No eurocéntrica, hay muchas más organizaciones fuera de Europa que dentro de Europa, repartidas por todos los rincones del planeta, con prioridades distintas y con orígenes también distintos desde el punto de vista de su aproximación a una plataforma progresista, a una plataforma de izquierda moderada y con vocación de mayoría. Por tanto, yo estoy convencido de que esta organización es depositaria de una corriente de esperanzas extraordinariamente importante en todos los rincones del mundo y nuestra obligación es estar a la altura de las circunstancias para encontrar las respuestas que sean capaces de canalizar esas esperanzas ante la nueva realidad que estamos viviendo, al final del siglo, o en el comienzo si prefieren del nuevo milenio. En nuestro análisis partimos de actitudes no defensivas, hay una respuesta al pensamiento único, al fin de la historia, al fundamentalismo neoliberal, a la sacralización del mercado, pero, no podemos dejar de vernos autocríticamente.
Se mundializa la economía, la revolución tecnológica lo estimula, y sobre todo se mundializa el sistema financiero. Con crecimientos exponenciales y funcionando algunas veces de casino financiero internacional, sin ningún marco regulatorio. Por tanto, se mundializan la economía y las finanzas y se localiza la política. La política se hace pequeña, la economía, grande. Las finanzas se hacen grandes y la política se empequeñece. Y esto no es responsabilidad de los financieros, ni de los hombres del mundo de la economía, esto es responsabilidad de los políticos. Son los políticos los que no están a la altura de un desafío cada vez más global, más internacional, como están demostrando claramente la concentración empresarial, la deslocalización de inversiones y sobre todo, un sistema financiero funcionando 24 horas sobre 24 horas con crecimientos exponenciales y con volúmenes que asustarían a cualquiera. Cada día se mueven por el sistema financiero internacional, cada día, el doble de la riqueza que el continente africano crea cada año. Setecientos millones de africanos crean la mitad de la riqueza equivalente a los movimientos de capital por los mercados de cambio y los mercados de valores del mundo. Si quieren, el 40% más que toda la riqueza anual del Mercosur y Chile unidos. Eso es lo que circula cada día. El fenómeno es nuevo. Parece bastante ridículo decir que le volvemos la espalda; porque no creo que sea reversible la nueva situación mundial. Pran decía que nunca el mundo ofrecerá, ofrece, más oportunidades ni más riesgos. De nuestra voluntad y de nuestra capacidad, y de nuestra inteligencia depende aprovechar y optimizar las ventajas, y minimizar los riesgos. Pero yo creo que no estamos en una progresión suficiente para comprender ese proceso transnacional, internacional o global. Creo que nos empequeñecemos en una política excesivamente local sin una perspectiva más allá del ámbito de realización de nuestra tarea política que es el Estado Nación, como mucho. Por tanto, hay un fenómeno de desajuste graves. Somos lo menos internacional, siendo la Internacional más potente, somos lo menos internacional de lo que ocurre en el mundo: la internacionalización de la economía, de la información y de las finanzas son verdaderamente globales y mundiales, la internacionalización de la política no se ha producido. Más bien yo diría que apenas existe la esperanza de que podamos ponernos de acuerdo. Sobre esa base ustedes van a ver un documento resumen de nuestro trabajo y un documento de quinientos folios ya que tendrán en un CD-ROM para que las maletas no hagan, o no sufran, no soporten tanto peso, un CD-ROM con este material entero. Los miembros de la Comisión de Progreso Global han hecho un trabajo importante que continúa. Ese trabajo no es la tercera vía pero no confronta con la tercera vía; y no lo es porque lo hemos intentado hacerlo mucho más, digamos, analizando los contenidos, mucho más analizando los contenidos y quizás tiene todavía el defecto de que no es mediáticamente conocido. Pero empieza a tener transcendencia, ha calado fondo, como trabajo, como esfuerzo intelectual. Quiero advertir a todos los compañeros que las aportaciones no son sólo de la tribu a la que pertenecemos. Hay aportaciones de fuera y la verán en este inmenso documento o en el CD-ROM si quieren adaptarse a las nuevas tecnologías. Hay aportaciones muy diversas, sobre qué es qué. Antes les dije que se globalizan la economía. ¿Cuál sería nuestra obligación? Globalizar el progreso. Y ése es el título del documento: Progreso Global frente a la globalización de la economía, la globalización de las finanzas y la globalización de esa revolución de la información que es el aspecto que más define la nueva revolución tecnológica. Esta es nuestra obligación, éste es nuestro reto. El documento y la hadenda constan de un primer Apartado introductorio que define más o menos lo que es la Comisión Progreso Global y lo que pretende. El desafío que representa para nosotros la nueva realidad.
Un segundo punto es una reflexión sobre los valores, en particular sobre el valor de la solidaridad. Y no es una reflexión sólo, ni fundamentalmente desde el punto de vista filosófico. En algún momento me han oído decir, cosa que se me critica, como exceso de pragmatismo, que con los valores de la Revolución Francesa ya iríamos bien servidos. Por tanto yo no quiero re-elaborar una nueva Declaración de Principios, lo que quiero es que se comprenda que la solidaridad aplicada a la Sociedad Industrial tendrá poco que ver con la solidaridad aplicada a la Sociedad de la Información, habida cuenta de la desaparición progresiva del trabajo en cadena, habida cuenta los cambios en la estructura de los sistemas productivos, la deslocalización de inversiones, el desempleo industrial masivo. Me atrevo a decirles que en 20 años el empleo industrial pesará muy poco en la economía mundial. Lo mismo que ocurrió, pero en 100 años, con el empleo agrario, ahora ocurrirá con el empleo industrial y habrá una nueva concepción de la economía pero muy rápidamente, más rápidamente que nuestra capacidad de reacción. Por tanto hay una nueva reflexión de la solidaridad en los nuevos tiempos. No es verdad que la juventud sea menos solidaria que antes. Siempre lo han dicho de todas las generaciones. El problema es que la solidaridad apenas se convierte en un sentimiento cuando desaparece la experiencia vital compartida del trabajo en cadena que llamábamos solidaridad de clase en la izquierda. Eso está desapareciendo, el hombre y la mujer trabajan cada vez más individualmente, son dueños de la cadena a través de los ordenadores, pero... están desapareciendo... los grandes telares, las grandes industrias, ahora se manejan con máquinas y no se manejan con hombres como parte de la máquina. Hay siete puntos que centran el debate: tienen la virtualidad de poderlos discutir y lo hemos hecho, en Dakar, en Santiago de Chile, en Costa Rica, en Buenos Aires, en Berlín, en Copenhague, en cualquier punto del planeta. Esa es su virtualidad, pero no pueden comprender todas las prioridades locales y regionales. Eso hay que añadirlo. Los siete puntos, como verán en el documento, son un análisis de la revolución tecnológica y sus efectos.
Un segundo punto de la globalización, que hemos destacado que no son los únicos, es la globalización de la economía. Les advierto que la globalización de la economía no puede medirse en tasas de crecimiento del comercio mundial porque no son espectacularmente superiores a las que fueran antes de la Primera Guerra Mundial. Pero si puede medirse la globalización por un fortísimo proceso de concentración empresarial. Por tanto, por intereses cruzados, en muchos rincones del planeta, hay una mucho multinacionalización mucho más importante que la que vivimos en los años ’60 y ’70. Pero sobre todo se puede medir por el tercer ras que es la globalización del sistema financiero. Miren compañeras y compañeros, la economía, el comercio mundial, crece a tasas del 4 y el 5 %, en tanto que, el sistema financiero, en los últimos 20 años, se ha multiplicado en su volumen por 48 veces. Y el ahorro seguirá acudiendo a ese mercado financiero en la medida en la que disminuya la necesidad de financiar déficits que ya nadie es capaz de producir ni de sostener. Por tanto va a crecer, este movimiento financiero, totalmente desregulado. Pero esa nueva realidad, que es lo que importa para nuestra acción cotidiana, para la cotidiana, esa nueva realidad está cambiando, impactando, proyectándose sobre el Estado Nación, ámbito de realización de la política democrática, de la soberanía, de la identidad, etc. Y está impactando por lo menos en tres aspectos básicos: la macroeconomía sana ya no está dentro de lo discutible, sea la alternativa de derecha o de izquierda, sea de centro-derecha o de centro-izquierda. Todavía se pude discutir con qué mezcla de ingresos y de gastos se obtiene un presupuesto razonable. Y ahí sí marcarán la diferencia progresistas y conservadores. Pero un resultado macroeconómico que no acepte este sistema macroeconómico global y este mundo financiero global, simplemente será un fracaso para el gobierno que lo intente. Por tanto el déficit empezará a no ser ni de izquierda ni de derecha, y la inflación empezará a no ser ni de izquierda ni de derecha. Simplemente serán no aceptables dentro de la economía abierta en la que vivimos. Y la regresión hacia las funciones nacionales defensivas fracasará estrepitosamente, no hay espacio para un nacionalismo decadente. Segundo ejemplo, el Estado Nación, incluso aquel que no se ha consolidado suficientemente, está padeciendo cambios estructurales muy profundos, en casi todos los lugares del planeta. Una dirección del cambio es hacia la supranacionalidad, hacia la creación de espacios de regionalismo supranacional, ejemplo muy avanzado el de Europa, ejemplo en ciernes el del Mercosur, pero es una tendencia general que el Estado Nación se considera insuficiente para enfrentar la globalización y busca un espacio con los vecinos, regional, abierto, para tener una sinergia mayor desde el punto de vista de la competencia en una economía abierta. Mercosur y Chile son el cuarto producto mundial, cada uno por separado son el producto número 20, 15, 83, 48 no tienen significación ninguna. Pero también hay una crisis de estructura del Estado Nación hacia el reparto interno del poder. No es sólo una cesión para compartir una parte de la soberanía en un espacio supranacional, es también una cesión de competencias internas, una descentralización del poder que da más agilidad, más proximidad al ciudadano y más flexibilidad para adaptarse. No hablo porque me parece que está, en la noche de la historia, aunque todavía hay algunas tentaciones populistas demagógicas, ni del el estado totalitario, ni hablo, naturalmente, del Estado lleno de grasa que algunos creen que es la política social que debe hacerse: un estado clientelar, con muchos funcionarios enganchados en el aparato, esto no tiene nada que ver con lo que nuestros ciudadanos estarán dispuestos a soportar en el futuro. Ahora bien, entre un estado anoréxico y un estado fuerte, pero sin grasa, nosotros tenemos que defender un estado fuerte, que represente una política sólida, que haga crecer la política frente a las influencias de los grupos de presión de cualquier naturaleza que sean.
Pero también está cambiando la forma de hacer política. Las privatizaciones, quiero decirles que hoy, son mucho más que una moda. Aunque también son una moda. Y a veces incluso se abusan de ella. Son algo más que una moda, son una corriente de retirada del Estado de la generación directa de producto bruto, de la actividad empresarial. Pero esa corriente de retirada se está interpretando como una corriente equivalente a pérdida de responsabilidad sobre aquellos servicios universales que responden a derechos que consideramos universales como educación o salud, o asistencia sanitaria, o que generan igualdad o desigualdad de oportunidades, como transporte, telecomunicaciones, energía, agua, etc., etc. No es posible que la política, sea quien sea quien gestione los servicios públicos, desaparezca como factor generador de igualdad de oportunidades, simplemente en manos de la optimización del beneficio de las empresas que prestan esos servicios. El ciudadano no comunicado, el ciudadano que no tiene energía es un ciudadano que tiene menos oportunidades que el ciudadano bien comunicado y con un buen suministro de energía. Y ésa no es una responsabilidad de las empresas, ésa es una responsabilidad de los políticos, de la política con mayúscula. Pero está puesto en cuestión, y como está puesto en cuestión es impacto, es un impacto que también está analizado en este documento. El séptimo de los fenómenos es el nuevo orden, o el nuevo desorden internacional, como quieran llamarlo. Los dividendos de la paz de los que hablaba Bush después de la caída del comunismo y del Muro de Berlín, se retrasan. Octavio Paz hizo una frase que me parece gloriosa, dentro de este mestizaje de ideas al que estoy siempre abierto y dispuesto, cuando se cayó el Muro de Berlín y fracasó el comunismo, dijo algo que tiene la dimensión de su propia personalidad: El que hayan fracasado las respuestas no significa que las preguntas no sigan vigentes. Y éste es nuestro problema, hay una respuesta fracasada y por esto esta Internacional crece, porque las preguntas siguen vigentes. Por eso, esta familia, aumenta.
Por eso tenemos un séptimo desafío de contribuir a un nuevo orden internacional, y si no lo hace la Internacional Socialista, lo hará la internacional de la empresa. No les quepa duda. Y tenemos la obligación de hacer propuestas de gobernabilidad en el terreno político y de seguridad, pero también propuestas de gobernabilidad en el terreno económico y financiero.
Soy de los que no cree en un gobierno económico del mundo. Por que eso siempre se interpreta como un G7 que representa a un 20% de la población y al 75% del producto y tengo para mí el 80% de la población que dice que no quiere ser gobernada por el 20% de la población más rica, por lo tanto no creo en un gobierno económico del mundo y la Internacional no debe creer en eso que va a ser rechazado por el 80% de la población mundial no comprendida en ese grupo de los 7 o de los 3 o de lo que quieran ustedes ahora parece que es G7 mas 1 que podrían llegar a ser G3 mas 1 que serían 4.
Junto a eso tienen en el documento algunos problemas de nuestro tiempo, reitero la advertencia de que las prioridades regionales no están comprendidas por que el análisis es global. Junto a ello el Presidente de la Internacional ha recibido un documento que he preparado como ensayo que es Europa, es decir la visión regional dentro de este esquema de razonamiento ante el desafío de la globalización. Yo creo que habría que hacer documentos regionales, América Latina y la globalización, Africa y la globalización, esos documentos regionales darían muchos más contenidos a las prioridades regionales que no son coincidentes aunque el razonamiento podamos compartirlo a nivel general. Hay algunos problemas relatados en el documento de un enorme interés: identidad cultural y globalización, por ejemplo. Se plantean todas las cuestiones de los nuevos nacionalismos, de los nuevos fundamentalismos religiosos o étnicos culturales, de rechazo a la homogeneización que la globalización presenta como una amenaza. Cada uno quiere ser cada uno con su identidad, no quieren que todo el mundo sea de iguales, por tanto la gente se resiste a tener una misma identidad cultural. Hay un problema de medio ambiente en la globalización, bastante estudiado pero que hay que actualizar, un problema de incorporación de la mujer como la gran revolución del siglo XXI. Al gran cambio será... al gran cambio para el siglo XXI, en las sociedades más avanzadas, las europeas, empieza a calar la idea de la democracia paritaria, y de la corresponsabilización de hombres y mujeres en todas las tareas de la vida, pero, esto es no es un fenómeno universal. Creo que en el siglo XXI, ese fenómeno estallará como el más importante. También apunto los flujos migratorios: circulan con libertad mercancías, capitales, pero no circulan con libertad, seres humanos. A pesar de todo circulan. Los flujos migratorios, con los desequilibrios de renta y de riqueza, no hay quien los pare. Se está produciendo un cambio estructural en los flujos migratorios, que tenemos la obligación de analizar y de prever. Fluyen más mujeres que hombres en la migración. Por primera vez en la historia no es el cabeza de familia el que abandona el hogar, no es el hombre, es la mujer. Y las consecuencias, cualquiera de los latinoamericanos, no tengo que explicárselo, las consecuencias de que la mujer se distancie de la familia y emigre son al menos, en nuestras sociedades, infinitamente más graves de que el cabeza de familia desaparezca del hogar. Y esto se está produciendo ya en más del 50% de los flujos migratorios.
Finalmente, les diré que hay un último capítulo de la Internacional Socialista como instrumento del Progreso Global. Les diré que creo que para que la Internacional sea un instrumento de Progreso Global tenemos que tecnificar, modernizar, darle un dinamismo nuevo, y un compromiso y un estilo nuevos a nuestra manera de actuar y de comportarnos. Esta organización se nos está quedando, muy grande, pero muy viejita. Y tenemos que modernizarla para comunicar con la gente. Tenemos que responder a los problemas cuando se producen, no podemos esperar a un Consejo cada seis meses. Cuando la noticia, bien saben ustedes, y hay muchas cámaras para demostrarlo... la noticia se quema al día siguiente. Y si no hay una capacidad de respuesta que nos represente, en la mayor parte de los problemas, nadie nos identificará porque nos habremos pronunciado tarde. En Chile decía ayer una cosa que se dice en España: los militares han gobernado tanto tiempo nuestro país porque se levantaban más temprano. Si no nos levantamos más temprano, nos van a gobernar otros. Y eso, desde el punto de vista de la información, tiene que ser utilizado como un instrumento que es el que tenemos de la Internacional Socialista. Somos la organización más potente, pero no se engañen, todavía somos lo suficientemente desvalida e ineficiente como para no ser capaces de responder a la inmensa cantidad de esperanzas que pueblos de todo el mundo depositan en eso que representamos. Yo encuentro el desafío muy simple, estar a la altura de la esperanza que suscitamos. Gracias.
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