Los senadores Ernesto Sanz y Gerardo Morales denunciaron ayer que el kirchnerismo cambió la ley de medios cuando la publicó en el Boletín Oficial. Los radicales destacaron que el texto oficializado con la firma de Cristina Fernández de Kirchner es diferente del que ellos votaron en el recinto de la Cámara alta. No dudaron en calificar a la maniobra como “un delito”. Con más inocencia, el jefe de la bancada oficialista, Miguel Ángel Pichetto, señaló que “la fe de erratas (enviada por Diputados y adosada al texto que fue sancionado, sin que los senadores fueran notificados) no implica ninguna irregularidad sino que se trata de algo habitual”. Pichetto era el único senador que unas horas antes de la votación tenía conocimiento de la existencia de esa nota remitida por la Cámara baja. Se lo había informado el secretario parlamentario, Juan Estrada. Curiosamente, Estrada, hombre de confianza del rionegrino, no le comentó la existencia de ese texto ni al titular del Senado, el vicepresidente Julio Cobos, ni tampoco al presidente provisional, José Pampuro. Las dos máximas autoridades del Senado desconocían que a las 22 horas de ese día había ingresado la fe de erratas enviada por Diputados.
“Si hubiera sabido del texto lo hubiera puesto en consideración del cuerpo”, dijo a este diario el vicepresidente Cobos. Ayer el mendocino todavía se mostraba sorprendido por el hecho. Le pidió tanto a Estrada como al prosecretario Juan José Canals que le informaran sobre los pormenores para luego llevar el tema a la próxima reunión de Labor Parlamentaria que reúne a los jefes de bloques.
En su descargo, Estrada informó que durante la discusión de la ley en el plenario de comisiones, el senador cordobés Carlos Rossi había advertido de las incongruencias que tenía el proyecto. En la nota que le remitió a Cobos, Estrada dijo que él le había adelantado a Rossi que “la Cámara de Diputados remitiría la nota fe de erratas”. Dijo que eso ocurrió cuando todavía faltaban cuatro horas para la votación en general. En diálogo con los periodistas acreditados en el Senado, Estrada reconoció que no le informó al cuerpo porque la nota estaba en Mesa de Entradas y se había publicado en la página web, “nuestro Boletín Oficial”. El secretario parlamentario también dijo que esperaba comentarles el tema a los senadores cuando se discutiera particularmente los dos artículos involucrados en la fe de erratas: los artículos 95 y 124. No lo hizo y dijo que nadie había puesto el acento en esos dos puntos.
Un conocedor de los reglamentos del cuerpo comentó a este diario que “el Boletín Oficial del Senado es el Boletín de Asuntos Entrados. Y que finalmente un texto ingresa cuando el pleno de los senadores toma noticia del expediente”. Esto permitiría cuestionar la validez que el kirchnerismo le otorga a la “fe de erratas” y considerar que “la nota que finalmente fue adosada a la ley de medios nunca ingresó al Senado”.
En el informe que Estrada remitió a Cobos sostuvo que cuando le entregaron la nota enviada por Diputados estaba junto a él el prosecretario del Senado, Canals, un hombre de la UCR. La respuesta de Estrada al vicepresidente no es inocente. Tampoco la mención que hace a la presencia del prosecretario Canals. De esta manera lo convierte en la tercera persona que sabía de la fe de erratas enviada por la Cámara baja.
En diálogo con este diario, Canals ratificó que los hechos ocurrieron así. “Le propuse que ponga en conocimiento del presidente del Senado y de la Cámara el ingreso de la nota”. Estrada no lo hizo. Un conocedor de las prácticas parlamentarias confió a Crítica de la Argentina que la maniobra de Estrada “es un claro gesto de ocultamiento”. Estrada es el habitual consultor de quien se encuentra al frente de la sesión. Canals cumple esa función solamente si el secretario no está presente en el recinto. Algo que en esta ocasión no ocurrió. La movida pone al descubierto las urgencias que el kirchnerismo mostró durante todo el trámite parlamentario de la ley de medios y también el entendimiento que Pichetto y Estrada suelen poner en práctica cuando se tratan temas sensibles al kirchnerismo.
Eso estará sobre la mesa cuando se vuelvan a encontrar los jefes de los bloques del Senado. Algo que podría ocurrir la semana que viene, cuando el oficialismo ponga en debate la ley que beneficia a Tierra del Fuego y que grava los productos electrónicos importados o fabricados fuera de esa provincia. Por el momento la Cámara alta está virtualmente desierta. Los senadores del oficialismo aprovecharán el receso de una semana para que el escándalo baje en intensidad. Tal vez se vean reflejados en el anillo que suele mostrar el mandamás de la AFA, Julio Grondona, en el que se lee la consigna: “Todo pasa”.
Una senadora con dos denuncias
“Cohecho pasivo”. Por esa figura fue denunciada ayer la senador cobista de Corrientes, Dora Sánchez, por haber admitido que cambió su voto y apoyó la ley de medios para facilitar una “transición ordenada” y admitir que existe “presión” en las votaciones. El presidente del radicalismo, el senador Gerardo Morales, llevó el caso a la Justicia tal como anticipó ayer Crítica de la Argentina y pidió que se investigue si existió cohecho pasivo por parte de Sánchez y “cohecho activo” por parte del Gobierno, ante la presunción de que ofreció fondos para la provincia. “Hay que ponerle un límite al transfuguismo, a las presiones del Gobierno y a gente que se da vuelta con un precio”, había advertido el legislador.
También se sumó otra denuncia presentada por el titular de la Asociación Civil Anticorrupción, Ricardo Monner Sans. Morales en su presentación pidió que se pida la declaración testimonial del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; de Néstor Kirchner; del vicepresidente Julio Cobos y de los periodistas que entrevistaron a la senadora para dar detalles de las dos posturas contrapuestas.
