26-05-2010 | La UCR en los Medios
“DISTRIBUIR DESPIERTA UN CONFLICTO DE INTERESES MUY IMPORTANTE”
Fuente: Buenos Aires Económico
Para el partido el tipo de cambio que necesita la economía argentina debe ser “cambio ni tan alto, que implique salarios ínfimos en comparación con el resto del mundo, ni tan bajo, que haga tan exigente la competencia de las empresas argentinas, en que se salven unas pocas muy eficientes y el resto quiebre”.
–¿Cuál debería ser el valor del tipo de cambio? ¿Por qué?
– El tipo de cambio adecuado para una economía depende de una multiplicidad de factores: los términos de intercambio, la productividad, las características del mercado laboral, el acceso (o no) y el costo del financiamiento externo, la posición fiscal, la inflación y las expectativas de inflación, y la tasa de interés, entre otros. Lo razonable sería mantener un tipo de cambio ni tan alto, que implique salarios ínfimos en comparación con el resto del mundo, ni tan bajo, que haga tan exigente la competencia de las empresas argentinas, en que se salven unas pocas muy eficientes y el resto quiebre. No a la convertibilidad, pero tampoco a una ultradevaluación permanente. La dinámica actual del tipo de cambio está más cerca de lo segundo. El Gobierno, en estos 7 años, no ha sabido crear condiciones genuinas que atraigan la inversión productiva, por lo que el único recurso de competitividad para las empresas ha sido el sostenimiento de un tipo de cambio muy elevado. El costo de esta política son las crecientes presiones inflacionarias y la caída del poder adquisitivo del salario.
–¿Qué política fiscal necesita el país en el rumbo económico que usted concibe?
–La política fiscal debe ser progresiva y pro inversión. Debe concentrarse en los temas que son prioridad exclusiva del Estado: salud, educación, justicia, seguridad, organización de la infraestructura y de los servicios públicos, y regulación económica general. Muy por el contrario, la política fiscal de este Gobierno es regresiva. La presión tributaria, que es récord en la historia argentina, se sostiene en los impuestos al consumo y recae principalmente sobre los sectores de menores ingresos, una decisión que de progresista no tiene nada. La Argentina cuenta con una de las mayores alícuotas del IVA en el mundo. A su vez, es uno de los países que menos recauda en Ganancias. El Gobierno no hizo ninguna reforma tributaria en 7 años y se limitó a recaudar con impuestos de la emergencia, avalando la situación con un discurso contradictorio. La política de gasto también tiene componentes eminentemente regresivos, como la mayoría de los subsidios energéticos.
–¿El Estado debería intervenir en los mercados? ¿Por qué? ¿De qué manera?
–Creemos más en un Estado realmente regulador que en uno netamente intervencionista. Hoy el Gobierno interviene de forma ilegal (ya que la Ley de Abastecimiento está suspendida desde 1993), torpe (creando todo tipo de ineficiencias) y dando lugar a enormes nichos de corrupción. El Estado debe crear condiciones para el normal desarrollo de la economía, evitando las posiciones dominantes y transparentando las variables para una adecuada toma de decisiones de inversores, empresarios y trabajadores. Si todo recae sobre el Estado corremos el grave peligro de que se quieran hacer negocios justamente desde un lugar que no corresponde.
–¿De qué modo prevén incrementar las inversiones productivas?
–En primer, segundo y tercer lugar creando condiciones de racionalidad, cordura, respeto por las normas, afecto hacia los inversores, previsibilidad en la actuación del Estado en el tiempo, transparencia de las estadísticas oficiales, integración con el mundo, aliento a la educación y la capacitación, instaurando un programa de corrección de las distorsiones impositivas. Hay muchísimo por hacer en este terreno, en el que no se ha hecho sino retroceder en estos siete años, constantemente y sin pausas. Una vez desarrollado todo esto, también se puede instrumentar un banco de promoción de inversiones, y con mucho cuidado de no repetir horrorosas experiencias del pasado. Pero antes, no. No hay subsidio de tasa de interés que pueda compensar la confiscación de ahorros previsionales, la adulteración del INDEC o el uso de reservas del BCRA por decreto. Eso es tirar la plata de los contribuyentes, para subsidiar los desquicios de los gobernantes. Insisto, eso no es propio de un modelo progresista.
–¿Creen que es necesario redefinir a la estructura productiva que hoy tiene como eje al sector primario? ¿Por qué?
–Están dadas las condiciones para dejar definitivamente atrás la histórica dicotomía campo-industria. El futuro de la economía argentina está en la industrialización de los productos primarios. Hoy, el sector primario de la economía argentina es de punta a nivel mundial. Sobre ese eje se pueden seguir desarrollando muchas industrias, como la alimentaria, que tiene mucho por crecer todavía, aunque ya son una realidad exitosa hace tiempo. La industria que no está ligada al sector primario, por otra parte, no debe verse como contrapuesta a dicho eje. Los sectores industriales y de servicios requieren de un trato estatal estable, de condiciones razonables y permanentes, y de una protección básica o mínima, en el interés de desarrollar aquellos sectores que no tienen condiciones tan excepcionales como el campo o la minería argentinos, pero que también pueden generar mucho trabajo y riqueza para todos nosotros. Estos esquemas de protección sectorial deben ser universales y basados en parámetros objetivos, con reglas claras y transparentes, y no deben montarse sobre el perjuicio de los sectores más productivos.
–¿Creen necesario modificar el actual esquema de distribución del ingreso? ¿A favor de quién? ¿De qué modo?
–Separemos los conceptos de pobreza, igualdad de oportunidades y distribución del ingreso. Desde ya que los niveles de pobreza que tiene la Argentina son intolerables y su lucha debe ser la prioridad uno de las políticas públicas. No creemos que hoy lo sea. El Gobierno cree que reduce la pobreza con la asignación por hijo, pero hace la vista gorda ante una inflación del 25%. Y eso también genera pobreza, y lejos se ubica del verdadero progresismo.
La igualdad de oportunidades es otro principio irrenunciable. Salud y educación son los pilares fundamentales para que todos los ciudadanos tengan una verdadera igualdad de oportunidad, independientemente del lugar de nacimiento.
Si bien todos estamos de acuerdo en la lucha contra la pobreza y en generar igualdad de oportunidades, no creemos que haya tanta coincidencia respecto de lograr una distribución más equitativa del ingreso. Distribuir implica sacarles a unos para darles a otros, y esto obviamente despierta un conflicto de intereses muy importante. Nos gustaría que nuestra sociedad fuera más equitativa. Pero debe ser la consecuencia de un conjunto de políticas, sociales y económicas, sostenibles en el tiempo.
La distribución del ingreso depende de cuáles sean los sectores económicos que apuntalen el desarrollo económico, de la productividad de la economía, de las características del mercado laboral, de la estructura de competencia de los mercados, etcétera. Una economía con altas tasas de inversión, que permite el desarrollo sostenible de las pymes, que genera empleo de alta productividad, que agrega valor a su producción, tenderá a tener una distribución más equitativa del ingreso. La política fiscal también puede reducir o ampliar la brecha de ingreso. No es lo mismo, desde el punto de vista de la distribución del ingreso, que la mayor parte de la recaudación venga de IVA que del Impuesto a las Ganancias. Como tampoco es lo mismo subsidiar el gas en Recoleta que subsidiar el gas en garrafa en el conurbano.
Etiquetas: UCR | Economía | Distribucion
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