06-01-2012 | La UCR en los Medios

HAY QUE HACER UNA REVOLUCIÓN EDUCATIVA

Entrevista al titular de la UCR, Mario barletta, en la revista Escenarios Alternativos

El flamante presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, recibió a EA en las despojadas oficinas del edificio de la calle Alsina. No bebe café y los veinte minutos pactados de charla, se extienden por una hora, al calor de un entusiasmo sereno y firme que el ex intendente de la Ciudad de Santa Fe y ex rector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), parece haber desplegado en cada una de sus actividades públicas. Su mirada franca y vivaz habla de un espíritu inquieto, de un hombre metódico, acostumbrado al obrar, acompañado de la palabra justa. Aquí extractamos los párrafos más salientes del extenso diálogo.

La UCR aparece hoy como un partido fragmentado en una elite nacional vinculada al Poder Legislativo, altamente sofisticada, con roce internacional; y un sólido núcleo de intendentes que cosechan el voto popular, aunque con un grado menor de roce y experiencia en la lid nacional. ¿Concuerda con esta visión?

El mapa político actual es un reflejo del diagnóstico que acaba de hacer, en el sentido de que hoy el radicalismo tiene fortalezas en términos de gobiernos locales y debilidades en cuanto a gobiernos provinciales. Seguimos siendo la segunda minoría en la Congreso Nacional, lo que nos coloca en un escenario dónde debemos analizar porqué una de nuestras fortalezas es la consideración positiva de la ciudadanía en los gobiernos locales y no ocurre lo mismo en los escenarios provinciales. Y, por supuesto, para erigirse como una fuerza politica de real consideración como alternativa de gobierno nacional.

La UCR presenta casos que son muy interesantes para el análisis. Por ejemplo, en el Chaco, el gobierno provincial logró la reelección con su fuerte adhesión al FPV, sin embargo, el 70 por ciento de las localidades y las ciudades más importantes, Resistencia, Presidencia Sáenz Peña, son gobernadas por el radicalismo.

No es fácil generalizar las conclusiones de este análisis, la fuerte raigambre territorial de la UCR en todos los casos provinciales, no es lo mismo lo que pasa en el Chaco, que lo que pasa en Mendoza, o en Córdoba, cada una tiene sus particularidad. A partir de este dato o a partir del análisis de este escenario, se logra extraer ciertas conclusiones de cuestiones que el radicalismo debería poner en marcha para potenciar las fortalezas y superar las debilidades.

Es por ello que la primera cuestión a abordar en el radicalismo es llevar adelante una dinámica de cambio y de fortalecimiento del federalismo partidario basado en la mayor integración entre los actores nacionales y los actores locales. Habitualmente, y no solo el radicalismo, casi todas las fuerzas políticas plantean como el espacio para el debate de los temas nacionales, el ámbito de los legisladores nacionales, entre los que también han existido ciertas dificultades dentro del radicalismo para encontrar acuerdos en ciertos temas entre diputados y senadores, y entre diputados, senadores y el propio partido. Estos desaciertos hay que superarlos y ya estamos trabajando en ese sentido.

Por otra parte, desde el análisis de los temas que se incorporan y plantean en la agenda nacional, también buscaremos generar una articulación con legisladores provinciales y con actores locales. A veces se supone que la ley nacional, que legisla sobre determinado aspecto no influye en los gobiernos locales. Creo que se parte de una mirada equivocada. Por ello, nosotros ya estamos trabajando en el sentido de lograr una cohesión, una integración que tenga que ver con estos aspectos jurisdiccionales, y que esa cohesión se vincule con aspectos de culturas políticas que se han venido incorporando en el desarrollo del partido y también cuestiones de pensamientos diferentes dentro del radicalismo

Usted ha planteado dos o tres conceptos que nos gustaría ahondar más. La cuestión de la identidad ocupa un lugar de primacía. Recuperar o forjar una identidad nueva, no parece ser una preocupación de otros partidos. Claramente hemos visto trayectorias de líderes del Partido Justicialista que han estado luciendo las camisetas ideológicas mas disímiles y al momento de hacerlo no parecen haber tenido en cuenta el tema de la identidad partidaria. ¿Por qué usted hace este hincapié en la identidad?

No me refiero a una nueva identidad, creo que hay que sostener los valores, las convicciones y los principios del radicalismo, relacionadas con la ética republicana, el respeto por las instituciones, la transparencia, la honestidad, la cultura del trabajo y la educación. A todo ello, también debemos incorporarle aspectos de modernización del partido. Por ejemplo, con altos niveles de profesionalización en el diseño de las políticas. Los tiempos cambian, las sociedades reclaman y demandan nuevas capacidades. En ese sentido el radicalismo no necesita una nueva identidad, porque tenemos una identidad fuerte en relación a esos principios y a esos valores. Pero eso hay que acompañarlo con los altos niveles de profesionalización que todo partido moderno necesita.

¿Pero la UCR se caracteriza por tener importantes referentes en todas las disciplinas ligadas al gobierno, la energía, la salud, la educación y la economía?

Por supuesto, tiene los mejores hombres y mujeres en términos de sus capacidades profesionales, académicas, científicas pero creo que su labor y vinculación con la UCR ha estado asociada a los modos más tradicionales de hacer la política, es decir que dependen del compromiso o de la voluntad del individuo. Profesionalizar quiere decir que además de esa voluntad y compromiso debe haber una estructura clara y eficiente que produzca, para lo cual son necesarios recursos. Por ejemplo, hace unos años toda institución, pública o privada, sabía que necesitaba una oficina de prensa. Hoy nadie objeta la necesidad de una oficina de prensa, pero no alcanza, hoy es necesario un proyecto de comunicación que integre una estrategia de comunicación, una estrategia de imagen, etc.

Este ejemplo de modernización se puede trasladar a todo el sustento profesional, académico y de saberes relacionados con el modo de transmitir un mensaje político a la sociedad, de lo contrario, toda esa fantástica capacidad técnica y académica no llega. Para hacer esto es imprescindible dar dos pasos: uno que esto no dependa solo de la voluntad y compromiso de los individuos, sino que tenga una clara definición profesional y de estructura, y el otro, que se trabaje en cómo se comunica.

En línea con esa idea, el kirchnerismo parece llevar una clara ventaja con respecto no sólo a la comunicación, sino en la construcción de un relato que sirva como sustento político, sobre todo en momentos difíciles.

No puedo negar la capacidad que ha tenido y que tiene el oficialismo para construir ese relato y transmitirlo. Lo que digo es que nosotros en el radicalismo no lo vamos a hacer tergiversando la realidad, como lo hace el relato oficial.

Bueno, todo mito o relato tiene algo de verosímil, no necesariamente de verdad.

Una cosa es ser inteligente para transmitir a la sociedad diferentes aspectos, y otra cosa esconder la pobreza que tiene el país. Se pueden comunicar datos reales, propuestas reales, proyectos reales, también lograr comunicar y transmitir a la sociedad lo que hay que transmitir a la sociedad.

Bajo ciertas premisas y valores que son importantes e históricas para el radicalismo, como las que acaba de mencionar, podríamos decir en líneas generales, que no son temas a los cuales el ciudadano común preste especial atención, no “mueven el amperímetro” de la opinión pública.

Es cierto, en estos tiempos, se ha ido corriendo el interés. Los temas instalados son más cercanos a la cotidianeidad de las personas. De eso modo, en la agenda social y política no aparece uno de los temas más importantes, a mi juicio, como el de la educación. El gran deterioro de la calidad educativa, la fuerte inequidad de acceso a una educación de calidad, no es un problema menor. Ignorar estos temas es condenar a futuras generaciones, socavar las bases de un país que además de crecer se desarrolle sustentablemente. Ese desarrollo se logra a través de la educación de las personas que incorporan conocimiento a la producción.

Así, el trabajo digno se logra a partir de la educación del individuo, como derecho, para que sea libre pero también para darle la posibilidad de acceder a un mejor trabajo, tal como lo demuestran las sociedades en el mundo que tienen mayor nivel educativo. En ellas, el trabajo digno minimiza la corrupción, hay mayor respeto a las instituciones y apego a la norma. Para iniciar este círculo virtuoso es indispensable comenzar por la educación que hoy es muy desigual en el país. Hay que hacer una revolución educativa, aunque es cierto que no es un tema que resulte atractivo.

La Argentina lleva ocho años de crecimiento económico, pero sigue siendo un país cuya economía depende de las materias primas. Haber creado un Ministerio de Ciencia y Tecnología es una buena medida, pero ese Ministerio debe tener mucho mayor apoyo y mayor capacidad para que sea posible incorporar valor agregado a los productos primarios y reemplazar la compra de tecnología extranjera, de la cual dependemos en gran medida.

¿El conocimiento vernáculo aplicado a la producción nacional, no es parte del modelo “industrialista” pregonado por el gobierno?

Lo hecho hasta aquí no es suficiente y la Argentina lo puede hacer porque tenemos todas las condiciones para hacerlo. En mi experiencia de siete años como rector de la UNL y miembro del directorio del Conicet, puedo dar cuenta de casos concretos a partir de los cuales se ha logrado, no solo abastecer el mercado interno con determinados nichos productivos, sino que se los está exportando a varios países, aunque son casos marginales a las políticas públicas difundidas y adoptadas por el oficialismo.

¿Podría contarnos alguno de esos casos exitosos?

Puedo darle dos ejemplos. Hace diez años, un investigador argentino que había ido a hacer su tesis doctoral en Alemania nos contactó para presentar un proyecto para producir una droga para pacientes renales (eritropoyetina recombinante). En ese entonces el 100 por ciento de la droga se importaba. Le plantee cuanto tiempo y dinero necesitaba para llevar las experiencias de laboratorio y para poder elaborarla en forma industrial. Me dijo que 5 años demandaría el desarrollo. Luego de un poco más 7 años, con una inversión poco significativa, generamos la primera empresa de biotecnológica público-privada de bandera, en la que la parte pública está representada por la UNL.

Por otra parte, en estas semanas se está abriendo en Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe, una fábrica para producir excipiente para medicamentos. Hoy el ciento por ciento de ese producto se trae del exterior. Hace unos años, un equipo de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, presentó una propuesta que consistía en aprovechar un deshecho de la industrialización del algodón - que se quema- para producir el excipiente. La UNL con una empresa privada está comenzando a producir el 50 por ciento de las 1200 toneladas que la industria farmacéutica argentina necesita por año. Y en un par de años, la Argentina va a lograr tener una producción para cubrir todas las necesidades internas.

Estos ejemplo, de otros que podría mencionar, no pueden ser aislados, como lo han sido, sino que deben formar parte de una política pública, una política de Estado, donde además detectemos cuales son los nichos en que nosotros tenemos capacidades y podemos conseguir una escala de producción para satisfacer las necesidades del país y, además poder exportar productos industriales con alto valor agregado.

Ya que toca este tema, y siendo de Santa Fe, ¿Cómo evalúa las experiencias del distrito industrial, o cluster como el maderero o el de la maquinaria agrícola?

Hay un cluster de maquinaria agrícola importante en la provincia de Santa Fe que esta haciendo muchísimos esfuerzos para ir generando una producción propia que no solo abastezca una de las actividades más importantes de la Argentina, como la agropecuaria, sino que pueda ir colocando productos en el exterior. Pero siempre seguimos con una alta dependencia en de la adquisición de tecnología importada. He visitado la mayoría de las empresas, y pude verificar que todas las maquinas herramientas que necesitan para fabricar la maquinaria agrícola, son importadas: las soldadoras robotizadas, los aspersores de las fumigadoras, el equipamiento electrónico de las cosechadoras, son todos importados.

Una gran empresa de golosinas de la provincia que produce para el MERCOSUR y el mundo, lo hace con la totalidad de sus bienes de capital importados: todas las máquinas para hacer los caramelos, para mezclar la masa y hasta para empaquetarlos, los compra en el exterior. Antes los adquiría en Europa, y ahora en Brasil que ha podido fabricar esos modelos. La sorpresa más grande nos asalta cuando descubrimos que el papel con el que se envuelve el chupetín es importado y el palito blanco que lo sostiene, también lo es.

Usted tiene dos años por delante como presidente del partido ¿Cuáles son los ejes, los objetivos centrales de su mandato?

Uno es la profesionalización y la modernización, que deben ir en simultáneo con la generación de altos niveles de participación para una reforma de su carta orgánica, de sus estructuras.

Y lo otro es empezar a trabajar para estar en sintonía con la razón de ser del partido, un partido de cara a la sociedad, que responda las demandas y las necesidades de la gente, que tenga una estrategia a mediano y largo plazo para plantear los problemas. Hablamos de la educación, que es un tema que no está incorporado a la agenda política más que fuente de conflicto sindical o de violencia en las aulas, porque los resultados en educación no se logran en lo inmediato,

Cuando el gobierno toma una medida como el “Futbol para Todos”, los resultados son inmediatos. Si se tomase una medida como “Educación para Todos”, el político sabe que lleva mucho tiempo visibilizar los logros, por eso cuando las políticas llevan más tiempo son las primeras que debemos poner en marcha.

El radicalismo nació hace más de 100 años en una Argentina que también aparecía con enormes posibilidades económicas y colocándose entre las primeras naciones del mundo. Pero estaba negada a la Constitución y el partido se integró con hombres y mujeres preocupados por los derechos políticos, es un partido que florece con una fuerte relación con los intereses de los sectores más amplios de la comunidad. Eso no ha variado porque es un espacio que lucha por mayor igualdad social y por los derechos del individuo.

Por supuesto que no se trata de volver las agujas del reloj hasta 120 años atrás. Entre un cúmulo de diferencias la Argentina tiene un esquema de representación social diferente, hoy están los partidos políticos, los gremios, las organizaciones sociales, de género, de derechos humanos, etc., que han enriquecido el panorama.

El radicalismo tiene que volver a representar y a ocuparse de todo esto, creo que es un gran desafío, para el que dos años es un tiempo breve. No solo hay que cambiar la letra, sino hay que realizar un cambio cultural. Es difícil y hay que intentarlo porque además, soy optimista por naturaleza.

Su paso por la UNL y por la intendencia de Santa Fe son ejemplos de ese optimismo a ultranza.

Cuando asumí el Rectorado de la UNL en el año 1999, pensé: “que suerte, ahora viene el Gobierno de la Alianza”, veníamos de la década menemista, estábamos atrincherados porque nos quería privatizar. Al año estábamos en la peor crisis económica, política e institucional del país. Pese a eso, doblamos la apuesta y pusimos a la Universidad del Litoral al tope de la Universidades en educación, ciencia y relación con el medio.

La crisis nos generó oportunidades, y cuando el sistema satelital que sostenía la red de educación a distancia se nos fue a las nubes por el costo, encontramos la posibilidad de Internet, y ahora tenemos el sistema de educación a distancia más importante del país.

La relación con el mundo privado siempre fue una cuestión compleja dentro de la Universidad, hoy 135 empresas aportan su cuota para su sostenimiento, son orgullosos padrinos de la Universidad a cambio de nada, no es servicios ni transferencia tecnológica, eso va por otro lado.

También me toco ser candidato a intendente de una ciudad en donde el justicialismo sacaba el 60 por ciento de los votos, parecía imposible ganar y lo hicimos generando un cambio importantísimo.

Ahora me toca este desafío, pero creo que en cada rincón del país hay un afiliado radical, un simpatizante radical o ciudadanos que no tienen adhesión a ningún partido, pero que están esperando una señal, que están esperando que haya un espacio político que ocupe un escenario con esos valores que están relacionados con el radicalismo.

Cuando asumí la intendencia, presenté un Plan estratégico y cuando finalicé mi mandato, después de las elecciones, presenté la rendición de cuentas ante las instituciones, ante la prensa. Es un deber republicano someterse al juicio de la ciudadanía.

Hay un gran porcentaje de esta sociedad que quiere que país siga creciendo, que haya mayor poder adquisitivo, pero que también quiere la transparencia, la ética en la gestión publica, el respeto por las instituciones, y estos son valores que están estrechamente relacionados con el radicalismo. Espero en dos años presentar una rendición de cuentas en la que figuren logros importantes para esta, la segunda fuerza política de la Argentina.

Etiquetas: UCR | mario barletta | Educación

Página(s) web relacionada(s):

Nota(s) Relacionada(s):