El escrache a periodistas y las amenazas que se conocen en momentos en que el Gobierno fogonea una ofensiva contra el Grupo Clarín, fueron objeto de críticas y rechazos por parte de la oposición. El vicepresidente Julio Cobos, el ex presidente Eduardo Duhalde, la cúpula de la UCR, el peronismo disidente y el PRO salieron a coro a hacer oír su voz de alerta. La mayoría teme por la escalada de intimidaciones y coloca la lupa acusatoria, directamente, sobre el kirchnerismo.
La Unión Cívica Radical salió ayer muy fuerte a sentar posición. Con la firma de su presidente, Ernesto Sanz y de los jefes de bloque de Senadores, Gerardo Morales, y de diputados, Oscar Aguad, manifestó su "profunda preocupación por el clima creciente de hostilidad e intolerancia que se ha instalado contra medios de comunicación independientes y trabajadores de prensa. Estas acciones tienen el inocultable aval del Gobierno".
Los radicales hicieron referencias a "los costosos afiches" que aparecieron en las calles con la foto de periodistas de este diario y de otros medios del Grupo y resaltaron que todos ellos tienen "una reconocida y prestigiosa trayectoria profesional".
El vicepresidente Julio Cobos también repudió el hecho. "No se puede tener este tipo de actitudes intimidatorias con nadie y mucho menos con quienes tienen la responsabilidad de comunicar. Estas acciones tienen que ser fuertemente condenadas", señaló.
En momentos en que sus correligionarios se preocupan por los ataques que recibe del kirchnerismo, Cobos afirmó: "Estoy más preocupado por los periodistas y por la Justicia que por mí".
Y agregó: "La libertad de expresión compone uno de los pilares fundamentales de la democracia y es el Estado quien debe velar por ella y garantizarla. Todo acto de censura o de presión contra la prensa, provenga de quien provenga, constituye una violación a un derecho fundamental y esto no puede tener cabida en un país democrático y republicano".
Desde el peronismo disidente no fueron menos contundentes que los radicales. El jefe del bloque de diputados del Peronismo Federal, Felipe Solá, acusó al Gobierno de estar detrás de la movida y advirtió que hay una "escalada grave" de intimidación".
"El Gobierno -remarcó Solá- no es cómplice sino autor intelectual del escrache gráfico y el ataque verbal contra periodistas. En los años que llevamos desde la recuperación de la democracia, no hubo nunca una actitud de intimidación y de escrache fascista como la que estamos viviendo ahora".
En campaña presidencial por Rosario, Eduardo Duhalde dijo que el Gobierno arma "cooperativas de escrache para instalar el miedo". Curiosamente, poco después, unas 300 personas le hicieron un escrache frente a la Fundación Italia donde iba a disertar. Le recordaron a los gritos los crímenes de Puente Pueyrredón y su idea de detener los juicios a militares. Eran movimientos sociales y políticos.
El PRO que lidera Mauricio Macri se expresó por intermedio de una carta que escribió el diputado Federico Pinedo. "Quienes creen que pueden obtener un rédito dividiendo y enfrentando a la sociedad para quedarse con un pedazo, están poniendo en peligro la convivencia en paz. En lugar de responder con violencia a la violencia hay que tratar de construir con calma. con serenidad y mirando más allá del día a día", afirmó.
Mientras, la Academia Nacional de Periodismo expresó su solidaridad "con cuatro de sus miembros y con los periodistas difamados por un afiche que aunque pretendidamente anónimo coincide y se engarza con una peligrosa prédica descalificadora de la labor del periodismo instalada y amparada desde lo más empinado del poder político".
