12-07-2000 | Noticias
DE LA RÚA Y ALFONSÍN EN LA CONVENCIÓN
Discursos.
Discursos pronunciados por el Presidente de la Nación, Fernando De la Rúa, y el presidente del Comité Nacional, Raúl Alfonsín, durante la reunión de la Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, del pasado 7 de julio, en la sede partidaria de la Capital Federal.
Fernando De la Rúa:
”Estimados correligionarios: Recibimos el gobierno sin conocer la verdadera dimensión de un déficit presupuestario que superaba todos los cálculos imaginables y que fue agravándose a lo largo del año 1999. Así fue que los pronósticos iniciales de los equipos técnicos de la Alianza, reunidos en el IPA, resultaban superados por los acontecimientos económicos que se iban produciendo.
El primer documento que anunciaba un crecimiento estimado del 6 por ciento anual, una reducción del desempleo del 1,5 en cuatro años al 9 por ciento. Esta cifra fue pasada por encima por las circuns-tancias de la recesión profunda, conjugadas a los errores del gobierno y soportó la devaluación en el Brasil, la suba de la tasa de interés y la caída del precio de los productos primarios.
Se planteó en el País una discusión, que es absurda porque es una discusión de números y los números no tienen opinión, son tal como son.
Cuando denunciamos que el déficit real existente alcanzaba los 10 mil millones de pesos, casi el 20 por ciento del presupuesto de la Nación, ellos decían que eran solamente 5. ¿Cómo podía el ministro de economía falsear las cifras? Ojalá hubiese tenido razón. Pero desgraciadamente esta era la realidad, más de diez millones de personas en situación de pobreza y un 14 por ciento de desempleo.
En esa situación nos tocó asumir el Gobierno, todavía sin el presupuesto aprobado. Afortunadamente logré, esa misma mañana después de prestar juramento constitucional, nos fue aprobada la ley de Ministerios. Por suerte los gobernadores de provincias comprendieron que era necesario un compromiso federal para establecer una nueva redistribución de impuestos frente a los caminos que debían tomarse.
A partir del 24 de octubre y hasta el 10 de diciembre fueron duras las decisiones pero teníamos claro el concepto del deber. Formados en la causa popular, sabíamos que la forma de revertir el tremendo déficit que violentaba todas las reglas de la ley de responsabilidad fiscal tenían que resolverse. Con criterio progresivo, si castigar a los que menos tienen ni afectar el proceso productivo. Por eso se esta-bleció el objetivo de la reducción del gasto público y de un incremento fiscal que afectara únicamente a las ganancias de las personas, es decir que recayera en los que más poder adquisitivo tenían.
Sabíamos que habría ataques por esto, lo definía la designación que se dio a la reforma fiscal El Impuestazo como una forma de impugnar. No había caminos alternativos, era necesario reducir el déficit porque el país se enfrentaba a un abismo, el abismo económico, social y salía del abismo moral del cual había que rescatar.
Sobre esa base emprendimos un esfuerzo cotidiano, constante de todo el Gabinete, de todos los integrantes del Gobierno y acompañado por todo los Gobernadores de la Alianza y apelando a la comprensión del diálogo a los Gobernadores de otro signo político porque era imprescindible una nueva política.
Veníamos de tiempos de enfrentamiento donde se rompían los canales de comunicación y yo dije que el desafío del país era de todos, que la unión de los argentinos debía ser una realidad y que este Presidente trataría con cada gobernador cualquiera fiera su signo político y que convocaba también a los legisladores a la hora fundamental de la reparación. Nos reconocían la legitimidad que provenía del pueblo, también nosotros reconocíamos su legitimidad y empezamos la tarea de la nueva hora, del cambio necesario en un marco difícil, donde la inercia de la recesión seguía sintiéndose, donde era preciso evitar una crisis económica profunda y al tomar con coraje las riendas del estado de la economía fue posible superar. No había milagros ni magia para resolver en un día y cambiar la escena y revertir esa cifra tremenda que mencionamos.
Sobre esa base hemos seguido trabajando.
Lo que quiero decir, ante esta Honorable Convención, que los principios que nos impulsan y las acciones que realizamos están inspiradas en el ideario y en la lucha de todos los días: el compromiso con el pueblo. Especialmente con los que menos tienen, por eso no hubo reducción en ninguna de las partidas de Gastos Sociales, lo único que se incrementó en un 20 por ciento, porque incorporamos al presupuesto las partidas del Incentivo Docente y se levantó la Carpa Blanca en virtud de la gestión del Gobierno de la Alianza. Fuimos avanzando es este sentido y con estos principios. Acompañando las necesidades de los que menos tienen y luchando para el reordenamiento de la República, la claridad de sus cuentas y la coordinación de la recuperación federal para sacar a las provincias del gravísimo endeudamiento al que habían sido llevadas. Por eso se hicieron los acuerdos con las provincias que lo aceptaron para sanear las cuentas y liberarlas del compromiso bancario que habían llevado a casi toda su coparticipación federal que les producía un ahogo formidable.
Ahora estamos en el momento fundamental, en que los signos positivos empiezan a verse. Han aumentado las exportaciones y han aumentado los depósitos bancarios, ha mejorado la recaudación fiscal, ha crecido el trabajo de manufactura aunque ha caído el de la construcción, porque faltó recursos para impulsar la obra pública que, ahora mismo, establezco un plan de infraestructura, han mejorado las cifras del conjunto de la economía y lo que ahora queremos es que esas cifras positivas empiecen a sentirse en lo cotidiano, en la realidad micro económica en la que ataña a cada hombre y a cada mujer.
Este es nuestro desvelo, que la gente sienta que vive mejor cada día, que se cree más empleo y que haya más trabajo y que haya la asistencia oportuna para los que menos tienen.
Yo sé de las impaciencias que existen, se también de la brevedad de los tiempos porque 6 meses no alcanzan para cambiar una realidad de 10 años en que se fue degradando la distribución del ingreso, se fueron consolidando grupos económicos de espalda al pueblo, se fue quebrando la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en los gobiernos y por eso pusimos como norte la austeridad, la moralidad y la transparencia para que quede claro que la lucha contra la corrupción y la decencia de la gestión de gobierno proclamada por la Alianza era firme e inalterable como un ejemplo para el conjunto de la ciudadanía.
Hoy vengo ante esta Honorable Convención con el orgullo de estar sirviendo a esa causa y de haber convocado al conjunto del país a una actitud de diálogo y comprensión. Renovando lo que inicié el 24 de octubre y el 10 de diciembre, la necesidad de una nueva política fundada en el diálogo, la comprensión y el patriotismo. El país no soporta enfrentamientos ni violencias, ni egoísmos, ni mezquindades, se quiere entrega por el bien común, cualquiera que sea la posición política que se tenga. Solo así reconstruiremos la Nación de las ruinas en que la dejaron, porque es una ruina cuando el déficit tiene los niveles que encontramos. Piensen, ustedes que saben, lo que es la responsabilidad de administrar, de proyectar, sin acción ninguna, hacia este año, el déficit hubiera sido de 11 mil 500 millones de pesos. Piensen lo que significa eso en privación de servicios, en omisión de atención de necesidades urgentes, en la profunda crisis de la economía que hubiera afectado al conjunto de la producción.
Hoy está resurgiendo la inversión, esta movilizándose el conjunto de la economía y queremos que esto signifique un desarrollo equitativo que llegue al conjunto de las economías regionales y a todos los argentinos, porque la equidad es nuestra consigna.
Que nadie se confunda, luchamos para derrotar el déficit. Así lo marca la ley de responsabilidad fiscal del Congreso, pero ahí no se agota el objetivo de un gobierno, este es un pre requisito para el crecimiento, con equidad y para todos. Esta circunstancia financiera es lo transitorio, porque con la decisión del gobierno y la capacidad del país vamos a superarlo y lo que importa es la modernización de las estructuras, la transformación de la República a través de un sistema educativo renovado, el desarrollo de la tecnología, la apertura de nuevos mercados a través de una política exterior con visión de futuro y el país puesto de pie para afrontar los nuevos desafíos.
Hemos recuperado el MERCOSUR que languidecía en el enfrentamiento y el conflicto. Otra vez está en marcha lo que creo la gran ambición de los presidentes Sarney y Alfonsín, con objetivos nuevos, con otras alternativas, con proyectos que van más allá de la mera unión aduanera.
Estamos presentes en los Foros del mundo que saludan con respeto a la democracia argentina y al programa de un gobierno que pone el acento en la justicia social, en la equidad, en el crecimiento para todos, en el respeto de la ley y la vigencia de los derechos humanos.
Por eso, esta tarde, señor presidente, puedo venir con orgullo a esta Honorable Convención a dejarles mis lados, mi afecto y mi respeto. Decirles que lleven a todas sus provincias el afecto y el respeto del Presidente de la Nación, que quisiera estar, si el tiempo lo dejara, al mismo tiempo en todas ellas saludando a todos y cada uno de los argentinos.
Al mismo tiempo, el orgullo con que estamos cumpliendo nuestro deber. Sé que la crítica construye, bienvenida sea, porque todos tenemos la impaciencia de querer ver las cosas resueltas ya o ayer. Tratamos que sea cuanto antes, pero estamos remontando esa montaña de problemas que dejó la situación pasada.
Por algo hemos combatido, por algo fue la lucha fuerte del conjunto de la Alianza para ganar en octubre y ganamos. Fue el primer paso para superar esa montaña, cambiar la historia y devolverle a los argentinos una patria más justa, más libre y solidaria, un país grande con esperanzas para nuestra juventud, justicia para nuestros viejos, un país modernizado que no se quede atrás frente a la aceleración de este mundo donde la globalización plantea desafíos e injusticia.
Quiero un país donde cada argentino se siente en la vertical de su propia dignidad y sepa que tiene un gobierno que lo respeta. Que fortalezcamos la confianza de la gente, las instituciones de la República que son el fundamento de la vida en paz, en libertad y en justicia.
Vengo a saludarlos, señores convencionales, vengo a saludar en ustedes la base y la esencia democrática de la vida de nuestro partido. Para el Presidente de la Nación es un honor saludar a esta Convención que tuve la suerte de integrar en otros años, en otros tiempos, pero eran las mismas luchas con diferentes escenarios porque eran los mismos principios por los que seguimos luchando hoy con fidelidad a la causa histórica que nos convoca. Muchas gracias”.
Raúl Alfonsín:
“Señor Presidente, señoras y señores convencionales, en primer lugar corresponde que agradezca muy sinceramente la tarea que han desarrollado con tanta eficiencia los miembros de la Convención anterior en circunstancias realmente difíciles y definitivas para el país hicieron, no solo cumplir con su deber, sino brindarse al servicio de los ideales, las convicciones de la Unión Cívica Radical. No solo en su trabajo, sino además en sus declaraciones que afirmaron principios que la Unión Cívica Radical ha mantenido durante más de 100 años y que han de sobrevivir por más 100 años.
En segundo lugar tengo que felicitar al nuevo presidente, Sergio Montiel. Es realmente para mí una satisfacción conocer que se haya coincidido un hombre del prestigio como el gobernador de Entre Ríos. Un hombre que es claramente el paradigma de la defensa del federalismo, un hombre con el que no siempre hemos coincidido en los problemas internos del radicalismo, pero tenemos un valor en común, los dos atribuimos nuestra actitud a patriotismo.
El estuvo en posiciones distintas por patriota y yo también por patriota.
Desde luego que no corresponde que en esta reunión constitutiva yo haga el informe del Comité Nacional, esto lo tengo que hacer cuando se conforme esta asamblea de convención de carácter ordinaria, pero sí quiero la gentileza de la invitación que me han formulado para desearles éxito a todos ustedes en la gestión que empiezan, muy particularmente al presidente y, además, para señalar que así como fue una responsabilidad muy importante la que tuvieron quienes ejercieron su cargo con anterioridad, la responsabilidad de ustedes también resulta fundamental en estos momentos.
Seguramente hoy también estamos definiendo nuestro futuro y por mucho tiempo. Seguramente hoy también tenemos que abandonar cosas pequeñas para pensar en lo importante y en la trascendencia que ha de tener en los tiempos las actitudes que vayamos asumiendo. Nos encontramos frente a un tiempo difícil , tiempos de cambio y todo tiempo de cambio desorienta, perturba, hay avances y retrocesos.
Es necesario analizar con inteligencia lo que sucede para comprender cual es la naturaleza última de las medidas que se toman. Tiempo de cambio en la Argentina que también tiene que ver con los tiempos de cambio que se producen en el mundo, porque también estamos sufriendo los efectos de la llamada globalización que en nuestro paso resulta ser general. Una globalización insolidaria.
Tiempos en los que tenemos que afirmar que los cambios que queremos producir están directamente vinculados a nuestra decisión permanente de luchar por la libertad y por la igualdad. Yo recuerdo que en un momento la época de la sociedad de las naciones, el Presidente de los Estados Unidos Wilson, cuando pretendía convencer al pueblo de los Estados Unidos para que apoyara la creación. Sostenía que si esto no se producía una suerte de ola fatal y helada escepticismo y cinismo iba a conmover el mundo y así fue. Se conmovió el mundo en aras de ese cinismo que nos llevó después a dictaduras tremendas, desconocidas en nuestro tiempo y posteriormente a la guerra.
Hoy tenemos que comprender entonces que el cambio en sí no tiene que significar siempre una acción positiva, puede volverse perverso y convertirse en una regresión si nos falta la intención necesaria y suficiente para seguir proclamando la vocación libertaria de la Unión Cívica Radical y la búsqueda de igualdad que no podemos olvidar y que no podemos dejar de lado en nuestra prédica.
Por eso, seguramente, que el Presidente De la Rúa a declarado con mucho énfasis y absoluta claridad que hay que pensar en estos tiempos de globalización que se viven en nuestra gente, en nuestros trabajadores, un nuestros empresarios, en todo el pueblo argentino, porque es necesario por encima de todo defender lo nacional, lo nuestro, la Nación. Es por eso que insistimos en la dificultad que estamos sobrellevando desde el gobierno y desde nuestra Unión Cívica Radical y desde la Alianza. La Alianza que de ninguna manera es una suerte de ingeniería política para ganar una elección, es una estrategia nacional. Porque estamos en los tiempos, no solamente en la Argentina sino en el mundo, de las coaliciones. Hasta hace poco los que pensábamos parecido éramos los que más discutíamos entre nosotros porque parecía que lo importante era discutir por la misma clientela electoral. Hoy hemos advertido que esto no puede ser porque para dar respuesta a los desafios que sufrimos, tanto internamente como internacionalmente, tenemos que unirnos los que pensamos parecido y por eso es que hemos constituido esta Alianza progresista que ha de enfrentarse seguramente con una alianza de derecha y es por eso que en esto tiempos de cambio tenemos que emprender una tarea fundamental, no nos tenemos que dejar ganar la batalla cultural por el neoliberalismo. Tenemos que nuestra voluntad de seguir adelante con nuestras ideas.
Es imprescindible que lo advirtamos, porque de lo contrario aquel desencanto del que les hablaba al principio, aquella ola de cinismo puede llegar si nuestro pueblo llega a suponer que el cambio que propiciamos no hace a la justicia y a la dignidad del hombre.
Responsabilidad extraordinaria, señor presidente, la de todos ustedes con que habrán de dirigir a la Unión Cívica Radical en esta circunstancia donde jugamos un futuro de muchos años. La Argentina no puede de ninguna manera asumir, tolerar otro desencanto, es por eso que apoyamos con fuerza al gobierno de la Alianza, este gobierno de coalición en el que estamos necesariamente involucrados, pero es por eso también que estamos cerca de ese gobierno no solo para darle es sostén que necesita, sino para animarlo a que lleve adelante políticas que estén consustanciadas con un cambio positivo y de una vez por todas aleje para siempre las otras de lo que significa que desde afuera estén dictándonos las políticas que debemos realizar desde adentro.
Tiempos de cambios claros, pero también tiempos de crisis. No ha tocado llegar al gobierno a la Alianza en circunstancias realmente complejas, no voy a insistir ante ustedes en todo lo que significa nuestra realidad. El aumento de la deuda externa a niveles que se hacen casi incompatibles con el proceso de crecimiento, una situación internacional a la que me acabo de referir caracterizada por esta globalización insolidaria que hace cada vez más complejo el problema, porque quienes nos hablan de gobernabilidad ya no son los grandes intereses sectoriales concentrados que tiene el país sino que también son los que desde afuera pretenden decidir nuestro destino.
El tema de la gobernabilidad ha hecho que algunos llegaran a sostener la necesidad de la dolarización del país, nos quieren convertir en una colonia y nosotros somos una Nación, una Nación orgullosa.
Crisis por todas partes, en la educación, en la salud, en las economías regionales, crisis en índices de desocupación desconocidos en el país, crisis en la pequeña y mediana empresa, extranjerización de la Argentina no solo a través de los servicios públicos privatizados, sino de aquellas empresas privadas que tienen también clientela cautiva, en los bancos, en los medios de difusión. Fíjense si tenemos responsabilidad para apoyar esta gestión de gobierno queriendo recuperar para nosotros mismos la discusión de ideas, evitar la manipulación que ya no nos viene solo desde adentro y la derecha, sino que viene desde afuera porque se quiere hacer pensar a los argentinos de modo tal de ganarnos esa batalla cultural que yo les decía.
En este tiempo de crisis tenemos que enfilarnos más que nunca sobre nuestra responsabilidad, saber cumplir con nuestro deber, entender que no podemos aflojar, de entender que no es necesario andar en el rumbo de una inercia política que parece permanecer en el mundo y lo hizo en la Argentina durante diez años, como el neoconservadurismo, neoliberalismo. Hay que saber luchar contra la corriente, el único pez que siempre anda a favor de la corriente es el pez muerto y la Argentina y su democracia y la Unión Cívica Radical y la Alianza está activa para salir adelante.
Es tiempo de cambio y de crisis, en consecuencia es tiempo de diálogo. Los desafíos argentinos tendrán tener la respuesta correcta en la medida que todos advirtamos que nuestro pueblo tiene que ser una Nación y un pueblo es recién una Nación cuando alcanza a definir objetivos comunes y se dispone a luchar conjuntamente para concretarlos.
Tiempo de diálogo. Con todos. Con partidos políticos definidos que estén dispuestos a priorizar el bienestar general por encima de las diferencias ideológicas y también dispuestos a recuperar la capacidad de decisión nacional. Con el empresariado nacional, necesitamos de una burguesía nacional que nos ayude. Que nos ayuden los entes de Contralor. Que nos ayuden las discusiones que tenemos que llevar adelante, necesitamos fortalecerla con el propósito que realice cuanto antes las inversiones que el gobierno quiere hacer, porque solamente resolveremos los problemas si la economía crece y esto puede tardar. Son muy buenos los datos que tenemos, nos han llenado de satisfacción. El crecimiento de la recaudación fiscal, por ejemplo, las medidas a favor de las Pymes, de que manera se contempla la posibilidad de atender los problemas sociales más agudos en el campo de la educación y la salud, pero todo esto puede producir un pasaje entre la buena noticia y la llegada de los efectos de la cotidianeidad de la gente. Tenemos que logra, en consecuencia, a través del diálogo, todas las fuerzas políticas con las fuerzas sociales, económicas, con los sindicatos. Queremos sindicatos fuertes y democráticos que luchen por la dignidad del trabajador argentino pero al mismo tiempo que piensen de la necesidad de recuperar la decisión nacional.
Diálogo entonces entre todos, saber sacar de la competencia política algunos aspectos fundamentales del accionar de un país. Saber sacar de la competencia política una accionar social que se hace indispensable llevar adelante para lograr que las grandes mayorías argentinas realmente sean capaces de defender a los más desposeídos porque queremos actuar con sentido ético, que no se percibe solamente a través de la claridad y la transparencia de la acción de gobierno sino que debe, además, percibirse a través de la acción que se desarrolle procurando solucionar primero, como lo hace el gobierno, los problemas de los que más necesitan.
Tendremos que hacer un esfuerzo para informar, para dar argumentos a todos los radicales y a todos los miembros de la Alianza para que ganen esta batalla cultural, para que hagan entender a todos los argentinos que estamos definiendo ese futuro. Estas medidas, que son dolorosas pero estamos convencidos de lo que hagamos ahora ha de significar un avance fenomenal de la Argentina, que la vamos a sacar de la trampa, del tobogán que se ha encontrado después de diez años de neoliberalismo vamos adelante con una concepción de una democracia social que ha de imponerse en la Nación. Teníamos la República que nos daba la libertad a través de la división de los poderes, vamos hacia a la democracia que nos da los derechos sociales y sobre esa base entonces, iremos recuperando todos los argentinos el orgullo de ser argentinos.
Iremos recuperando todos los argentinos la vocación y la voluntad de seguir creyendo en la utopía que siempre hemos tenido, concretar al mismo tiempo la libertad y la igualdad. Seguiremos creyendo en una Argentina con movilidad social vertical y encontraremos, casi sin darnos cuenta, a través de un esfuerzo mayúsculo, a todo un pueblo unido, no detrás de una bandera partidaria, sino detrás de la celeste y blanca que a todos nos une. Muchas gracias”.
Buenos Aires, julio/2000
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