18-03-2009 | Noticias
DEBATE SOBRE EL ADELANTO DE LAS ELECCIONES
Párrafos salientes de las exposiciones de los Diputados Nacionales por la UCR
Silvia Lemos
Este Gobierno tiene la costumbre de propiciar normas legales que atentan contra las instituciones. Desde el Poder Ejecutivo Nacional desde 2006 se ha intentado vaciar de contenido al Congreso de la Nación, se ha modificado al Consejo de la Magistratura, se ha destruido al INDEC, se avanza sobre la Auditoría General de la Nación y en esta oportunidad se pretende modificar el Código Nacional Electoral.
No pueden las leyes ser chalecos a medida, en todo caso son el límite dentro de los cuales el Poder Ejecutivo podría llevar adelante su cometido.
No podemos avalar que por conveniencias políticas y económicas y con argumentos que son absolutamente falaces, confusos y contradictorios se diga que es necesario adelantar las elecciones porque con esto se va a acotar o limitar este largo proceso electoral. Dadas las características federales de este país que tampoco son respetadas por este Gobierno, nada garantiza que además de las elecciones nacionales que se realizarán, de aprobarse esta ley, el 28 de junio, el resto de los estados provinciales unifiquen sus procesos electorales; con lo cual el argumento más fuerte que el Gobierno esgrime se cae.
Acá se habla permanentemente de las instituciones y el modelo, pero en una gran paradoja, el modelo no puede modificarse en una letra, mientras que las instituciones son permanentemente modificadas.
También recordó Lemos que el 28 de junio se cumplirán 43 años del derrocamiento del ex presidente Arturo Illia.
Alejandro Nieva
Ante el proyecto presentado por el Poder Ejecutivo Nacional, por el cual se reforma excepcionalmente el código electoral, adelantando las elecciones nacionales al 28 de junio de 2009, el diputado nacional Alejandro Nieva, vocal de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja, declaró: “Se verán afectados los derechos de los jóvenes, porque al cambiarse las reglas de juego, se cerrará el padrón electoral al 30 de diciembre de 2008 y se dejará a muchos votantes afuera de la elección”.
“La crisis necesita diálogo y, con esta modificación al código electoral, no se busca el diálogo, no se da la voluntad de diálogo con este gobierno”.
“Los argumentos que esgrime la presidenta son falaces. La crisis económica necesita de un clima de consenso y de consolidación de la legitimidad política y este gobierno no ha hecho más que dilapidar ambas cuestiones”.
“Para nosotros, la democracia no es un “escollo”, las elecciones no son un “escollo”, como lo planteara la presidenta días pasados. Hablar de la democracia, en esos términos, es una expresión “poco feliz”. También aquella expresión que alude a los costos del desdoblamiento de las elecciones. Los mismos argumentos que se han usado por grupos antidemocráticos, en otras épocas”, completó Nieva.
“Nos parece que lo que está haciendo el gobierno tiene que ver más con sus propias políticas y compromete a la estabilidad del país. Todos los partidos nacionales que no son el oficial, están en contra. Todas las fuerzas nacionales le están diciendo que no están de acuerdo con el adelantamiento”.
“La crisis necesita de un Congreso funcionando. Este año, fue el primero en mucho tiempo en el que no hubo período de sesiones extraordinarias. Acabamos de empezar el año parlamentario y vamos a quedar “enfrascados” en una pelea electoral. Además de que todos los partidos terminarán eligiendo a sus candidatos “a dedo” y, de esa forma, se alterará la gobernabilidad del país”, finalizó el diputado Nieva.
Silvia Storni
Este proyecto de adelantamiento de elecciones es una muestra más del ejercicio abusivo del poder al que este Gobierno nos tiene acostumbrados.
Asistimos a una muestra típica de la llamada viveza criolla con que el ex presidente, que es quien toma las decisiones junto con la Presidenta, cambia las reglas de juego, modificando el Código Electoral.
Esto implica una muestra más del divorcio que existe entre este Gobierno y la ciudadanía, la que es llevada a convertirse en un espectador pasivo frente al desmoronamiento de nuestras instituciones y de la calidad de representatividad.
Realmente cuando en las últimas elecciones fue elegido este Gobierno no se le otorgó un cheque en blanco. Se le otorgaron los votos necesarios para que gobernara pensando en la República, pensando en la totalidad de los ciudadanos argentinos y no solamente en la necesidad política del partido de Gobierno.
Hace pocos días el presidente del Partido Justicialista decía en Catamarca: “Adelantan las elecciones porque tienen miedo”. Evidentemente algo de eso hay en este adelantamiento de las elecciones, que coarta la posibilidad de que los partidos políticos puedan llevar a cabo sus elecciones internas.
Además todo esto coincide en un momento no solamente en que está golpeando fuertemente la crisis interna y la crisis internacional sino que esto coincide también con una fuerte caída de la popularidad de este Gobierno. Como consecuencia de la falta de un plan de gobierno serio y previsible.
Esta situación no se soluciona con mentiras, transgrediendo reglas básicas de la democracia, sino que se soluciona convocando realmente a todos los sectores, a todos los partidos políticos, a todas las instituciones representativas de nuestra sociedad para poder trabajar y hacer frente a una crisis sin precedentes.
Este cambio de reglas de juego introduce un factor de imprevisibilidad importante y contribuye a una pérdida de calidad institucional, y ni que hablar de la permanente inseguridad jurídica en la que vivimos.
Esta situación nos preocupa a todos los argentinos porque las crisis se enfrentan convocando a todos los sectores, permitiendo que se investigue todo lo que se tiene que investigar.
Los ciudadanos tendrán que pensar seriamente que se trata de un momento muy difícil para nuestro país. Un gobierno que ha avanzado permanentemente sobre el Congreso a través de la delegación de los superpoderes al Poder Ejecutivo; un gobierno que también limita al Poder Judicial, está poniendo en jaque las bases de la República, que es la independencia de poderes.
Estamos frente a un momento muy difícil. La solución de los grandes problemas de nuestro país, entre ellos la solución de esta crisis, no se logra modificando el Código Electoral, no se logra adelantando las elecciones.
Esperemos que en algún momento cesen estas iniciativas que en nada contribuyen a mejorar la calidad institucional de nuestra República.
Pedro Azcoti
Yo quisiera empezar mis palabras reproduciendo unas pocas que no son mías, pero que hacen a la esencia del tema que hoy nos convoca.
"¿Por qué adelantan tanto las elecciones?, ¿Por que separan las elecciones nacionales de las provinciales?, ¿Qué le pasa a la burocracia? ¿Tiene miedo de perder?, ¿Dónde está la calidad institucional de la que hablan?".
Por si alguno todavía no reconoció estas frases, les digo que las pronunció el ex presidente en ejercicio Néstor Kirchner al encabezar el acto de cierre de campaña del peronismo en Catamarca, hace unos pocos días atrás.
¿Que respondería hoy el mismo Néstor Kirchner si alguien le preguntara por qué adelantan tanto las elecciones? ¿Tiene miedo de perder?, ¿Dónde está la calidad institucional de la que hablan?".
Sería interesante saber que diría, o a que malabares dialécticos recurriría para justificar lo injustificable.
El mensaje presidencial que acompaña al proyecto que hoy tratamos, hace referencia a que “En el orden internacional, han estallado los mercados financieros, desatando una crisis de cuya intensidad, extensión y profundidad todavía no se conocen datos”, y que “la realidad de esa crítica situación en cuya génesis no tienen responsabilidad los argentinos, que sin embargo se ven expuestos a sufrir sus consecuencias” hace necesario acortar las campañas electorales. Cuanto tiempo parece haber transcurrido entre este mensaje presidencial y aquel discurso de la primera mandataria el 23 de septiembre pasado, en la Asamblea de la ONU, cuando socarronamente rotulaba a la crisis en ciernes como el efecto jazz.
O más aún, cuando dos días después, el 25 de septiembre en el Council of Americas, en Nueva Cork, aconsejaba que “los primeros que tienen que tener un plan B son ustedes aquí en Estados Unidos y en Europa. Porque el plan A nuestro está en funcionamiento, así que, me parece que los que necesitan el plan B son ustedes”.
Que lejos parecen aquellos días en que la crisis nos era ajena, vistos desde este presente de apuro, en el que en tiempo record se pretende desvirtuar la ley, nada menos que el Código Electoral, para intentar salvar la ropa de una derrota electoral, de la cual ningún almanaque será capaz de salvarlos.
Algunos han comparado la magnitud de esta crisis que ya se cierne sobre el mundo, como similar a la de 1929 que se iniciara con aquel jueves negro de Wall Street, aquel 24 de octubre en que comenzó a derrumbarse la Bolsa de Nueva York, y así comenzar aquellos años de la gran depresión.
En medio de esa crisis mundial, el 8 de noviembre de 1932, los ciudadanos estadounidenses concurrían a las urnas y Franklin Delano Roosevelt ganaba sus primeras elecciones.
Mientras el mundo todavía se debatía entre la crisis y el cercano conflicto bélico, Roosevelt era reelecto el 3 de noviembre de 1936.
Ya en pleno desarrollo de la segunda guerra mundial, el 5 de noviembre de 1940, los estadounidenses volvían a votar, y nuevamente era reelecto Franklin Delano Roosevelt.
La historia electoral de los Estados Unidos, dice que este presidente obtuvo un nuevo triunfo electoral en los comicios del 7 de noviembre de 1944, todavía con el mundo en guerra e incluso con la propia participación bélica de los Estados Unidos.
Hemos reseñado esta datos, no para tentar a nuestra Presidente a probar suerte por más períodos presidenciales, sino para significar que en aquel país, ni la mas grave crisis económica internacional, ni el desarrollo de la segunda guerra mundial, hicieron que se apartaran de su normativa de concurrir a votar el primer martes siguiente al primer lunes de noviembre cada cuatro años.
Que distinto a este apresuramiento que hoy consideramos.
Dice el mensaje presidencial que acompaña a este proyecto en tratamiento que “la actualización de la voluntad popular permitirá, también, que enfrentemos la crisis mundial con la legitimidad que solo el ejercicio de la democracia confiere”.
Por supuesto que somos concientes de la gravedad de la crisis mundial y de las implicancias que ella tiene sobre nuestro país. Ya lo alertábamos cuando la propia Presidente se negaba a imaginar que también nos alcanzaría.
Y hoy, ante el hecho consumado de ver como nuestra economía decrece, de cómo crecen los problemas laborales y la desocupación, seguimos diciendo lo mismo que antes: el gobierno debe convocar al conjunto del país a un gran diálogo de donde salgan propuestas consensuadas, auténticas políticas de estado que nos permitan defender nuestro aparato productivo, nuestra fuerza laboral, el esfuerzo hecho por todos.
Así lo han hecho todos los países desarrollados, así debería hacerse.
Nada se gana con una huída hacia delante, pretendiendo mantener una mayoría que hoy se les escurre entre las manos, con el artilugio de adelantar las elecciones.
Yo sé que algunos se remontarán al adelanto presidencial de 1989. Solo diré que en aquel entonces, la fijación de la fecha de los comicios era una facultad presidencial y que no se modificó de apuro ninguna le, y que por supuesto el contexto político era otro.
Pero además, si sirve sacar alguna experiencia del pasado, veríamos, que el adelanto electoral no alcanza a modificar la voluntad de un pueblo cuando quiere cambiar.
Nos preocupa también el deterioro de la labor legislativa que habrá de significar este adelanto electoral. Coincidimos con el periodista Pepe Eliaschev y su duda: “¿Qué capacidad de legislar tendrá el Congreso Nacional en esos meses de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre? Uno puede decir que poco y nada. La capacidad legislativa de la Argentina habrá de reducirse, propiciando las condiciones de una nueva oleada de decretos de necesidad y urgencia”.
Otro periodista, Jorge Raventos, ha dicho que “La vida paralela hasta diciembre de un congreso recién elegido pero sin bancas y de otro deslegitimado pero formalmente en pie no puede dar respuesta apta a ninguna crisis, sino todo lo contrario: constituye una fuente de desgobierno y parálisis que, hasta que no se encuentre una salida efectiva, producirá gravísimos efectos sobre el crédito, la producción, el empleo, el bienestar de los argentinos”.
Frente a una crisis, convocar a elecciones anticipadas, puede ser el inicio de una solución, pero en una democracia parlamentaria, donde se pone en manos de la voluntad popular la suerte total del gobierno, donde se ratifica o modifica el rumbo empezando por la propia figura de quien ejerce la conducción del gobierno.
No es este nuestro sistema de gobierno. A nuestro criterio, este adelanto le quita previsibilidad al sistema electoral, esa misma que hace poco tiempo atrás pretendió darle el proyecto impulsado por el entonces presidente Kirchner y que todos apoyaron, estableciendo una fecha precisa para las elecciones nacionales.
Hace unos momentos mencionábamos a los Estados Unidos, ahora volveremos a hacerlo para recordar que allí existe una expresión “lame duck”, que podemos traducir como “pato rengo”, utilizada para definir a los presidentes desprestigiados que están por finalizar su mandato y no pueden tomar decisiones importantes.
Yo tengo el temor que antes de cumplir la mitad de su mandato, nuestra Sra. Presidente entre en esa categoría, con la salvedad que en este caso sería una pingüina renga, y para colmo de males acompañada por un pato criollo.
Silvana Giúdici
Cuando nos enteramos de este adelantamiento pensamos cuáles eran las razones, cuál era la lógica de este adelantamiento, si era simplemente una especulación electoral.
Repasando los últimos acontecimientos de la Argentina nos damos cuenta que esta es la lógica del antagonismo, la lógica del dilema falso, la lógica del sofisma, y las razones en tres casos lo vamos a comprender:
Cuando las cuentas fiscales empezaron a no cerrar y determinar señales de alerta, se intentó el año pasado a través de las retenciones móviles generar mayores recursos para el fisco, y esa decisión se revistió de la ética del dilema que se intentó llevar a la sociedad, entre la oligarquía o el pueblo. Terminó muy mal este debate y la generación de este antagonismo paralizó a la Argentina durante más de un año y aún sigue con sus secuelas.
El segundo de los dilemas falsos se plantea cuando a partir de la censura en los medios públicos, a partir de los cuestionamientos a los periodistas y a la prensa independiente se quiere hacer pasar, también con un discurso ético, que ahora vamos a tener que dirimir entre Kirchner o Clarín.
El tercer elemento, también como antagonismo y dilema falso, se plantea en estas horas cuando el ex presidente decía que las razones de la inseguridad en la Argentina responden a una conspiración de bandas que actúan sobre los famosos.
Nada más allá de parte nuestra de caer en estas trampas y por lo tanto a este nuevo dilema que se nos intenta poner a los argentinos diciéndonos que “elecciones anticipadas o el caos”, la oposición les responde “háganse cargo”. No les demanda la sociedad que se vayan, les demanda que cambien el modelo, que den soluciones, y la plaza llena no es una plaza de la muerte. Hay que gobernar para quienes aplauden y hay que gobernar para quienes hacen oír sus demandas.
Desde la UCR vamos a tener toda la disposición para ayudar a la gobernabilidad, pero de parte del oficialismo tiene que haber responsabilidad y no poner a la sociedad ante el dilema de que si pierden las elecciones se van. Mal favor le hacen a la Argentina.
Sergio Varisco
No hay ningún argumento que justifique esta medida desde lo jurídico, salvo la conveniencia propia electoral del Gobierno. Se ha calificado desde el oficialismo como una decisión “noble”. Pero parece que solamente se puede exhibir el cálculo y el oportunismo en esta decisión.
Se dice que nosotros no queremos que se consulte al pueblo. Claro que queremos. Nadie más que nosotros tuvo que ver en la historia con el cuarto oscuro para todos los Argentinos.
Y queremos que se consulte al pueblo, pero también queremos que se lo consulte sobre las retenciones, sobre el blanqueo de capitales, sobre los superpoderes. Por qué no se consulta al pueblo sobre la actual conformación del Consejo de la Magistratura, sobre la coparticipación federal.
Se habla casi tomándonos el pelo como que hay que acortar las campañas electorales. Con lo que hay que terminar es con el doble discurso. Como pasa en mi provincia en Entre Ríos, cuando en su momento hubo una campaña a favor del pueblo de Gualeguaychú y hoy se trata de demonizar la lucha de ese pueblo.
Todo esto genera dos debates. Uno el de este recinto, pero el otro es el de la calle. En este sentido, desde el más humilde hasta el más encumbrado de de los argentinos sabe que el único objetivo es patear para adelante, mostrando una incapacidad supina del Gobierno para resolver los problemas que son urgentes hoy, como la seguridad, el conflicto agropecuario, lo que está pasando en el día a día, encubriéndose en el paraguas de una crisis internacional que tiene que ver pero no tanto como los desaguisados y los errores del propio Gobierno.
Se pretende ocultar con esta medida una trampa. Se mete una cuña en la democracia interna de los partidos políticos.
No hay ninguna razón para acompañar este proyecto que trae improvisación, que trae la idea de la picardía, donde desde el Gobierno se piensa como aniquilar al otro en términos políticos.
El diálogo y la convivencia que presupone la democracia va a quedar sepultada por muchos meses, porque estas cosas no hacen más que ahondar las diferencias y confrontar cada vez más.
Hasta la fecha no es feliz, el 28 de junio de hace 43 años, derrocaron a Arturo Humberto Illia.
Margarita Beberaggi
El tratamiento de este proyecto llama la atención que justamente el adelanto de las elecciones se fundamente en la profundidad y la extensión de la crisis internacional y en el impacto que genera en nuestro país. A esta altura no podemos considerar que esto sea un hecho nuevo para el Gobierno Nacional.
Hay asimismo una trampa a los partidos políticos, y también para el pueblo de la Nación. Porque ahora aparentemente con esta cuestión de la crisis que es real vamos a tener un concepto de austeridad nada más y nada menos que en una cuestión electoral, cuando es el más expreso acto de participación de la ciudadanía. No me gusta, aunque sea muy tentador para la sociedad en general, decir que vamos a ahorrar en propaganda o en campaña electoral.
También tendríamos que haber pensado si no podríamos haber tomado otras medidas, por ejemplo cuando se tomó la disposición económica para la llamada ley de recuperación de Aerolíneas Argentinas.
Frente a las crisis tenemos que tener políticas públicas que traten y enfrenten a las crisis y atiendan las distintas situaciones de fondo, como el tema de las políticas agropecuarias o el tema de las políticas de salud, que las emergencias sean atendidas en forma oportuna.
En ese orden, hoy en mi provincia, el Chaco, estamos con una epidemia de dengue. Esas son las cuestiones de fondo, las prioridades. Cuando se anunciaron los megaplanes de obras, no se existía la crisis. La crisis estaba, y hoy aparece como un elemento válido solamente aplicado para adelantar las elecciones.
Los ahorros por la crisis los están haciendo en lugares sensibles. Las viviendas que proyecta el Gobierno se achicaron en 10 metros cuadrados. Pasaron de 55 metros cuadrados a 45 metros cuadrados.
Juan Acuña Kunz
Me gustaría preguntar por qué la presidenta en su discurso inaugural de apertura de sesiones del primero de marzo no nos informó la intención de acortar los tiempos electorales, y lo hizo un tiempo después desde la ciudad de Rawson, donde el ex presidente Kirchner en funciones reconocía la futura crisis de gobernabilidad, cuando hasta el momento decían que la crisis castigaba a todo el mundo pero no rozaba de lleno a la Argentina.
Este proyecto es puramente una maniobra especulativa, que rompe con las más elementales normas de los cronogramas electorales creados y mandados por el propio Kirchner a este gobierno nacional en el año 2004.
A nosotros nada nos sorprende. Quienes venimos de Santa Cruz estamos acostumbrados a que permanentemente el kirchnerismo nos cambie las reglas. Modificaron la Constitución primero para reelegirse, luego la volvieron a modificar para reelegirse indefinidamente. Ponen candidatos que miden bien en las encuestas pero finalmente no cumplen su mandato: la hermana del presidente no ha abandonado nunca el Ministerio de Desarrollo Social, aunque ha sido varias veces candidata y ha sido elegida. En la elección de 2007, cuando el ex ministro Ginés González García fue electo legislador por Buenos Aires al poco tiempo abandonó y se fue a una embajada.
Hasta desafía las propias leyes naturales. Este pingüino que viene del sur ahora quiere ser pingüino del norte porque quiere presentarse como candidato en la provincia de Buenos Aires.
Esta medida fue tomada en la más absoluta soledad de este matrimonio Kirchner, porque se acerca un shock crítico que viene en tiempos muy cercanos con un profundo descreimiento por parte de la sociedad. Y va a venir con una enflaquecida billetera que ya a la Casa Rosada no le va a alcanzar para poder pagar los sándwiches del conurbano, ni siquiera el transporte de los humildes peregrinos políticos que concurren en forma clientelar a cada acto organizado por el Gobierno.
En lugar de este proyecto deberíamos estar discutiendo la crisis económica, los problemas del campo, la mortalidad infantil, la inseguridad, la inflación, la educación, que también son crisis.
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