02-03-2010 | Noticias
LA UCR HOMENAJEO A AMADEO SABATTINI
Discurso del titular del radicalismo, Ernesto Sanz
Los homenajes a nuestros próceres no sólo deben servir para recordarlos, trayendo al presente sus obras y sus legados.
El Radicalismo tiene, en ese sentido, un bagaje de memoria riquísima en hechos, gestos, conductas y acciones de Gobierno.
Cuando el Radicalismo hace un homenaje es como si el espíritu del país Republicano nos inundara con sus mejores virtudes.
Pero el desafío es, además de refrescar el pasado glorioso, traerlo hacia el presente, en un sano ejercicio de comparación histórica, que trasciende la propia figura del homenajeado para convertirse en un desafío para nosotros, los actores del presente.
En lenguaje más sencillo: no se trata de sólo recordar la vida y obra de Amadeo Sabattini. Se trata de verificar en el presente qué hubiera hecho, cómo hubiera actuado Sabattini frente a los desafíos de esta Argentina
Cuando digo de “esta” Argentina, lo hago desde la conciencia que no hay “dos” países, uno real y otro virtual como se acaba de decir esta mañana.
Me animo a decir entonces que si Sabattini viviera, pondría todos sus esfuerzos en ratificar, todos los días, las tres cosas que estamos ratificando hoy desde la UCR.
Sabattini fue uno de los más duros opositores al Régimen de la década infame con la característica de haber sido, entre 1936 y 1940, el único Gobernador Radical.
Casi una “isla democrática” en años de una política autoritaria decadente, corrupta profundamente arbitraria y conservadora.
Luego, en el primer Gobierno del Peronismo, la profunda marca de la doctrina Radical lo llevó a reconocer logros a favor de los más desprotegidos.
“Nada injusto ha sido otorgado a la clase obrera en los últimos tiempos. Tiene derecho a asegurar su bienestar. Las mejoras conseguidas en su lucha reinvindicativa deben defenderse vengan de donde vengan”.
Más tarde, cuando ese mismo gobierno desnaturalizó muchos de esos logros persiguiendo adversarios, manipulando información o utilizando el aparato estatal con fines anti republicanos, reapareció el Sabattini como un duro opositor, constructor de la intransigencia Radical que con el tiempo se transformará en un espacio interno y en un símbolo de nuestro partido.
A Sabattini le tocó ser oposición durante toda su carrera política. Cuando se está en la oposición es cuando mas difícil es mantener la coherencia política y la línea doctrinaria que hoy destacamos de este dirigente.
Durante los años 30 soportó los embates autoritarios del conservadorismo exigiendo levantar las proscripciones y respetar los poderes de la República.
Los años 40 lo encontraron a Sabattini en una postura racional y no por ello endeble frente al primer peronismo, reconociendo el aura igualitaria de la política social. De Perón exigió con vehemencia el respeto de las libertades políticas de opinión, prensa y reunión y el fortalecimiento de los poderes de control frente a un gobierno con pretensiones hegemónicas.
Finalmente, a nivel partidario se enroló en la corriente progresista que en la Declaración de Avellaneda priorizó un programa Republicano, Federal y profundamente Solidario e inclusivo.
El desafio doctrinario que Sabattini nos plantea hoy es tomar estos legados de alto valor sentimental para los radicales en un programa de gobierno: República, respeto a las libertades políticas de opinión y prensa, fortalecimiento de los poderes republicanos y los espacios de control, y el respeto de la Argentina federal con un profundo contenido social solidario e inclusivo son pilares para el pais que queremos.
La conducta de este hombre público la prueban las legendarias anécdotas que guardan los radicales cordobeses.
De todos modos una anécdota en particular ilustra la conducta de Sabattini.
Hace 60 años un periodista le consultaba sobre cómo se reunificaría el radicalismo, cómo encararía la unidad.
Ante eso, Sabattini contesto: ”En primer término, es menester dejar aclarado que el concepto de unidad es fundamental, mas aún en esta hora que el radicalismo unido debe servir a los intereses del país analizando desde la oposición la obra que se iniciara desde su fundación y que nadie será capaz de menospreciar y menos confundir”.
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