Dirigentes de la Unión Cívica Radical, convocados por el Comité Nacional, conjuntamente con las autoridades de la Honorable Convención Nacional de la UCR, Gobernadores, Legisladores Nacionales y autoridades de los bloques legislativos del Senado y la Cámara de Diputados de la Nación, de los organismos partidarios, Franja Morada, Juventud Radical y Organización de Trabajadores Radicales, se reunieron en la ciudad de Buenos Aires, para debatir la actualización doctrinaria del radicalismo.
Los radicales nos convocamos para reflexionar y tomar posición acerca de la crisis de nuestro tiempo en las áreas políticas, económicas, sociales y culturales.
La UCR fue desde su creación la fuerza política que contribuyó a perfeccionar las instituciones de la Nación, garantizar los principios republicanos y la soberanía popular, en razón de la amplitud de su representación y la defensa de los ideales democráticos.
Por nuestra historia y nuestro ideario, trabajamos para que en este siglo contemos con un radicalismo pluralista y sin exclusiones, pleno de debate político interno, dispuesto a disputar la gestión de gobierno y decidido a lograr y reafirmar, políticas públicas que fortalezcan al Estado, concreten la justicia social y el federalismo e impulsen la participación argentina en los escenarios políticos y económicos, regionales y mundiales.
Asumimos el compromiso de respetar los marcos institucionales del partido, modernizar su funcionamiento, garantizar la conducta ética de sus miembros, y sostener reglas de juego democráticas en la elección de autoridades y candidatos, promoviendo a mujeres y jóvenes y estimulando la renovación de los cuadros.
Al adecuar y modernizar los instrumentos doctrinarios del partido, asumimos nuestro papel en la crisis y elaboramos propuestas superadoras asegurando la eficacia de la UCR para actuar como oposición y como alternativa de gobierno. Este esfuerzo de actualización doctrinaria forma parte inseparable de la renovación política en que estamos empeñados.
En cada uno de estos actos, la UCR está demostrando que se mantiene viva y participando activamente en el marco social argentino.
Con la intervención de correligionarios de todas las tendencias partidarias, hemos abordado la temática abarcadora de los asuntos que hacen al interés del país.
De esta forma, hemos debatido y reflexionado sobre:
Libertad e Igualdad, Democracia, Derechos Humanos y Sociales; Federalismo, Municipios, Justicia y Seguridad; Economía Productiva, Desarrollo Económico Municipal, Recursos Naturales y Política Ambiental, Estado y Producción; Salud Pública, Política Social, Ciencia y Técnica, Cultura y Educación, Política Laboral y Política para la Juventud; Globalización, Defensa, Política Exterior, Multilateralismo, MERCOSUR, ALCA;
Recuperación de la Política como Herramienta de Cambio Social, Reforma Política, Reflexiones sobre el Partido y Propuesta para el Cambio.
He aquí una síntesis de las ideas desarrolladas:
Democracia:
Los principios de libertad e igualdad han conformado el ideario radical dando sustentación a la doctrina y su acción política, dirigidas a la reivindicación de los derechos de los sectores excluidos de representación y participación política del llamado régimen.
El principio de la igualdad, no sólo en el sentido jurídico de las constituciones liberales, sino en la concepción amplia que acentúa su búsqueda en el campo social y económico se traduce en la construcción de una democracia de ciudadanas y ciudadanos basada en desarrollo económico y humano integrados para garantizar la persona en su existencia única e irrepetible.
La vigencia de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales se ve amenazada por la desigualdad de su práctica en la integridad de la geografía de nuestro federalismo.
La ética se basa en el respeto al otro y en el reconocimiento de sus derechos. La democracia sólo puede constituirse a partir de la ética de la solidaridad capaz de vertebrar procesos de cooperación que concurran al bien común. Todos somos responsables por todos.
Estado:
Un Estado sólido, autónomo, dotado de capacidades institucionales y plena legitimidad es condición sine qua non para mejores condiciones de vida, creación de fuentes de trabajo, motorizar el crecimiento económico, asegurar el acceso a la salud y la educación. El Estado debe garantizar a todos los habitantes en cuanto consumidores y usuarios la debida protección en la relación del consumo, el goce de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes, sin comprometer las de las generaciones futuras.
La democracia debe ser participativa, debiendo facilitar los mecanismos que liguen al ciudadano con la cosa pública de manera más directa y participativa.
El federalismo y las economías regionales son banderas irrenunciables de la UCR. Su defensa cobra hoy mayor urgencia ante graves desequilibrios entre las distintas regiones del país. Una nueva ley de coparticipación federal de impuestos es un imperativo de la hora.
Los municipios deben asumir un nuevo rol como gerenciadores y promotores del desarrollo local con participación social, adquiriendo nuevas herramientas de gestión. El rol debe darse en dos planos fundamentales: el de la integración socio cultural que genere condiciones propicias para el desarrollo y el de la gestión política. El municipio debe actualizar la democracia representativa a través de mecanismos de participación ciudadana y de democracia semidirecta.
Justicia:
En 1983 recobramos la democracia, pero aún nos queda como tarea la plena institucionalización del Poder Judicial y nos debemos muchos pasos para avanzar en la calidad, prontitud y eficacia de su acción.
Seguridad:
El incremento de los delitos y la violencia es hoy una de las mayores preocupaciones que afectan a la sociedad argentina. Las estrategias para luchar contra la violencia deben incluir cuatro aspectos fundamentales: prevención, represión, cooperación institucional y participación comunitaria.
Producción:
Recuperar la vocación por la producción y el empleo genuino como objetivos fundamentales para la creación de ciudadanía y bienestar humano.
El objetivo nacional debe apuntar hacia la reducción de la brecha tecnológica que nos separa de los países desarrollados mediante el aprovechamiento del capital intelectual, la fuerte inversión en actividades de investigación y la motivación dirigida a la actividad privada interesada en las nuevas tecnologías.
Debe procurarse la diversificación productiva, promoviendo y garantizando políticas tendientes a incorporar el valor agregado a los productos primarios en su región de origen.
Reivindicamos la importancia de la banca oficial para recuperar la potestad del crédito y el direccionamiento del ahorro.
El desarrollo de la pequeña y mediana empresa, como generación de más empleadores y puestos de trabajo, es una base fundamental del crecimiento económico. Se debe impulsar su desarrollo, procurando líneas de financiamiento adecuadas, asistencia en planeamiento, sistemas de producción, control de calidad, comercialización y exportación.
La independencia del Estado de los intereses sectoriales es la única garantía con la que cuentan los ciudadanos para efectivizar sus derechos.
Ambiente:
Debe promoverse el estudio de los factores que afectan el medio ambiente y de la normativa existente a nivel de la ONU como piso mínimo de entendimiento y guía del desarrollo de las políticas, poniendo un claro límite a las actividades productivas que provoquen daño ambiental.
Salud Pública:
Corresponde que el Estado recupere su protagonismo y que asuma su responsabilidad en la conducción de un seguro nacional de salud, que actúe como regulador del funcionamiento de los sectores estatales, sociales y privados que brindan servicios de salud. Hay que transformar los regímenes superpuestos en un sistema funcional que permita una racional y eficiente utilización de los recursos de los subsectores, manteniendo la vigencia de los principios de igualdad, accesibilidad y universalidad en la atención.
Una nueva Seguridad Social:
Las propuestas superadoras deben absorber progresivamente los programas asistenciales, como jefes y jefas de hogar o alimentarios, por la concepción de la seguridad social universalista que garantice a la ciudadanía un ingreso social a la altura de las posibilidades nacionales y que la emancipe de los benefactores de turno.
Ciencia y Tecnología:
Es necesario que trabajemos en la construcción de una política de ciencia y tecnología que rompa con el esquema fijado por la importación tecnológica y por la forma tradicional de exportación de materia prima y mano de obra.
Una política nacional debe tener como objetivo recuperar y consolidar el sistema federal de ciencia y tecnología en consonancia con las provincias, tener un foco estratégico de actuación a efectos de reconocer dónde deben aplicarse preferentemente los recursos y revertir la reducción sistemática que sufre el área de ciencia y tecnología.
Cultura:
Un gobierno democrático debe considerar a la cultura en el sentido más amplio del término, como un elemento central para la supervivencia de la sociedad y un instrumento fundamental para su desarrollo social y económico. Debemos garantizar el rescate, revalorización y preservación de las culturas originarias sobre la base de la igualdad y el respeto.
Es necesario sancionar una ley que regule la actividad privada de los medios de comunicación y evite la conformación de oligopolios que manipulen la información para el beneficio de intereses sectoriales, todo ello en un marco de respeto estricto a la libertad de prensa.
Educación:
Ratificar que la educación es un derecho humano que solo se extingue con la vida, por lo tanto su premisa básica es “Educación para Todos”.
Asumir desde el poder o la oposición la defensa de la educación popular fijando una política educativa que asegure una escuela pública común, obligatoria, gratuita, asistencial y neutral, tanto en lo religioso como en lo étnico.
Promover la derogación de la Ley Federal de Educación y sancionar una ley orgánica de educación nacional que ponga fin al caos educativo de 24 sistemas surgidos de una provincialización irracional, garantizando así la unidad.
Trabajo:
Romper el eje de la confrontación entre actores sociales, a partir de considerar a los actores de la producción en igualdad de condiciones en el marco de una concertación social.
Un nuevo contrato social no debe ser visto sólo como una preocupación por lo laboral, sino que debe definir un nuevo modelo de sociedad, entre otras cosas, promoviendo una comunidad de intereses entre los actores sociales, mediante la constitución de sociedades de capital y trabajo.
Unificar las dispersas leyes del trabajo en un Código Laboral Nacional.
Juventud:
En las sociedades modernas, los jóvenes son los receptores de tradiciones y valores y reproducen esos elementos con formas y contenidos nuevos, permitiendo así que las sociedades progresen y se transformen. Son funciones duales que producen a la vez continuidad y los cambios y las innovaciones.
El radicalismo sostiene que los jóvenes son sujetos en ejercicio pleno de sus derechos y no sólo beneficiarios de ciertas prestaciones de las políticas públicas.
Estrategia Internacional:
La globalización ocasiona el debilitamiento de los Estados Nacionales y el empobrecimiento de gran parte de la población del planeta. Se caracteriza por el predominio militar norteamericano y por el intento de supremacía cultural reflejado en el llamado “pensamiento único”.
La tarea es compartir soberanía en el espacio regional para aumentar nuestra capacidad de negociación con los poderes fácticos y defender los intereses colectivos de la Nación. Recuperar el sentido de pertenencia, el valor Nación, el compromiso colectivo por el interés general. Lo que más conviene a un país de la dimensión de la Argentina es el fortalecimiento del sistema multilateral en el cual todos los estados obedezcan al Derecho Internacional y cumplan con los principios de la Carta de la ONU.
Integración Regional:
La búsqueda de la integración en el MERCOSUR constituye un elemento central, nuestro ámbito de pertenencia y espacio indispensable para el resguardo para nuestros intereses en la política exterior, para conservar la paz, la democracia y el respeto a los derechos humanos en la región.
Este proceso de integración debe recuperar su dimensión política y social y dejar de ser un mero mercado sumido a una lógica neoliberal, funcional a la globalización no solidaria. Propiciamos la apertura hacia todas las naciones de la América Latina.
Las negociaciones con el ALCA y con la Unión Europea no son un desinteresado programa de asistencia al desarrollo, sino un objetivo y un instrumento de la política exterior de los Estados. Cuya aceptación es impensable sin la existencia de la reciprocidad. El monto de la deuda externa y su relación con el PBI señalan responsabilidades compartidas entre acreedor y deudor. Deben buscarse estrategias innovadoras y equitativas para romper el statu quo, la caída de la inversión, la agudización de los desequilibrios macroeconómicos y la exacerbación de la pobreza y la exclusión.
Calidad de la Política:
La política debe generar su respuesta que le permita recuperar el poder de transformación de la realidad social, alejarse de la pugna individual y promover el debate de ideas y propuestas, recuperar principios, afianzar conceptos, redefinir instrumentos y fijar metas. Debe recuperar el valor de la palabra empeñada y la eficacia en la acción de gobierno. Los tiempos exigen ofrecer liderazgos confiables y alternativas creíbles.
La necesaria reforma política argentina no es sólo una tarea de gobierno, sino que debe encararse en un amplio consenso social y político. Para lograrlos, hay que trazar líneas que den más poder al ciudadano con mecanismos de control que permitan el seguimiento adecuado de la gestión de gobierno.
La reforma de los partidos y de los mecanismos de representación de la ciudadanía son una demanda que les devolverá el rol que les corresponde en la sociedad.
La sociedad Argentina necesita un radicalismo fuerte, solidario y coherente para romper con la opción limitante y perversa entre un populismo mágico y el fundamentalismo de mercado. Que tenga su razón de ser en la interpretación de la historia argentina, consecuencia de una doctrina crítica y afirmativa de la historia y de las luchas y contradicciones del sujeto que las protagoniza: su pueblo.
Reafirmamos nuestra identidad de fuerza democrática, popular y progresista y el rol de principal partido de la oposición, para ganar firmeza en nuestros actos e intransigencia en el respeto de nuestros principios, asumiendo con energía el ejercicio de una oposición nítida, que se prepara para competir por el poder, con independencia, integridad y espíritu constructivo.
De nada valdrá que ejercitemos un discurso progresista si el pueblo no ve en nosotros acciones decididas y concretas para afirmar que realmente queremos ser la oposición hoy y la alternativa del poder mañana.
Hoy tenemos ante nosotros un país desintegrado que vive un hondo drama social de su pueblo. Esto nos convoca a abrir el debate para articular una respuesta global que movilice las energías nacionales.
Hay que defender la democracia manchada de prebendas asistencialistas y de clientelas electorales, hay que luchar para que evitemos todos juntos los planes hegemónicos que degradan las instituciones de la República.
Tenemos que recuperar la fuerza de los ideales, reafirmar los valores y convocar a la acción a todos los radicales y argentinos que quieran ocupar un lugar en esta lucha.


