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Más impulso al cambio

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22/02/2018 19:48:41

Declaración pública del Comité Nacional.

La Argentina se encuentra atravesando un proceso de cambio contracultural, luego de largos años de hegemonía de un régimen populista que concentró los peores efectos de su demagogia dogmática hacia el final de su ciclo, dejando como resultado desequilibrios terminales en materia institucional, económica y, también, una fuerte confusión pública sobre el rol que debe cumplir un Estado moderno para darle calidad de vida a sus ciudadanos.

En rigor, una corrupción institucionalizada como nunca antes se había visto, la proliferación de formas de poder seudomafiosas enquistadas en torno al Estado, el desprecio por la seguridad jurídica, los complejos sistemas prebendarios y clientelares para el control de voluntades, la falta de inversión en infraestructuras para el desarrollo, el deterioro de la calidad educativa, las caídas significativas en las reservas de los recursos energéticos estratégicos como el gas y petróleo, la pérdida de competitividad de las economías regionales, la enorme retracción del stock ganadero, las pérdidas de casi la totalidad de las reservas del Banco Central, la ausencia de crédito internacional y una notable desconexión con el mundo, por destacar algunas aristas fácilmente reconocibles, ofrecen un conjunto de evidencias por demás elocuentes que confirman el estrepitoso fracaso de un modelo de administración que, aun habiendo sido maquillado burdamente como progresista en el relato opaco de su propia academia, configura una de las experiencias más regresivas que hayamos vivido desde el retorno a la democracia por el daño estructural producido.

La construcción oportuna de una mayoría con nuevos valores, mediante la conformación de un frente de partidos con hondo compromiso democrático y republicano que asumieron las responsabilidades que exige la democracia para asegurar la alternancia, dieron origen al escenario de transición que estamos viviendo para recuperar el Estado y, con eso, se abrió la oportunidad de sentar las bases de una nueva Argentina.

La UCR, como cofundadora de CAMBIEMOS, aportó los valores de su cauce histórico, los aprendizajes de su propia historia, el vigor de su permanencia y su dilatada presencia territorial, contribuyendo activamente con los programas del Frente y con los triunfos electorales que garantizaron, primero, el recambio presidencial y luego, en las últimas elecciones legislativas, la ampliación del respaldo ciudadano al camino de cambio en marcha.

Naturalmente, en estos dos últimos años y medio, la UCR también contribuyó a extender las bases de acción política del gobierno aportando toda la energía de su fuerza parlamentaria y la de los territorios que conduce con carácter ejecutivo.

Por eso, hoy la UCR se autodefine legítimamente como un partido clave dentro de la estructura de CAMBIEMOS y entiende que su responsabilidad institucional, en esta hora, nace del mandato conferido por el voto de la ciudadanía a partir de su concluyente pertenencia a CAMBIEMOS.

La única agenda de la UCR es la agenda de la Argentina del cambio. La agenda del gobierno de CAMBIEMOS. La que lleva subrayada los temas centrales de Estado para fortalecer la gestión y la resolución definitiva de los problemas pendientes que atraviesa el país en esta etapa.

Cabalmente conocedores, por nuestros casi 130 años de protagonismo en la historia nacional y, más aún, por un una aguda reflexión sobre el diagnóstico de la coyuntura argentina, sabemos que los procesos de transición se caracterizan por la necesidad imperiosa de hacer reformas profundas que afectan intereses sectoriales y políticos poderosos.

Por eso, creemos que la Argentina necesita más de CAMBIEMOS y de la fuerte interacción de los diversos partidos que lo componen, con la confianza de que lo que nos une nos hace más fuertes para gobernar y lo que nos diferencia nos convierte en un equipo más rico conceptualmente para abordar soluciones desde distintos umbrales del pensamiento e incluso para ampliar los extremos de la representación electoral del espacio. Así, con la mirada puesta en la búsqueda de los mejores resultados de gestión y en los procesos de trabajo solidarios para alcanzarlos, sin prejuicios banales de parte, es cómo funcionan las coaliciones exitosas en el mundo para resolver las tensiones propias que se dan en democracia.

Creemos firmemente en la efectividad que ha tenido hasta aquí este Frente como coalición parlamentaria para contribuir con el gobierno. Creemos en la importancia de los logros conseguidos hasta aquí por el Ejecutivo nacional.

Ahora, atendiendo la dimensión de los desafíos que quedan enfrentar para cumplir con la agenda que demanda la nueva Argentina sin resignar poder, es indispensable convertir al Frente CAMBIEMOS en una verdadera coalición de gobierno que lo proyecte en el tiempo como la gran herramienta transformadora de la ciudadanía.

Una verdadera coalición de gobierno se forja sobre la igualdad, no de cargos en la burocracia, sino de trato entre las fuerzas que integran el Frente e igualdad en los objetivos.

El trato igualitario entre las fuerzas de una coalición de gobierno sirve para enriquecer la propuesta y la estrategia, como así también para darle mayor vigor a las reformas, brindando más certezas a la ciudadanía sobre el conjunto de consensos claves para orientar la gestión, con la única vocación de resolver los problemas estructurales que presenta la Argentina. Sólo así se podrán acelerar los cambios en marcha y hacer que la esperanza que le dio origen al contrato electoral de CAMBIEMOS nos permita devolverle a los argentinos un país mejor que el que recibimos.

Un Frente más fuerte es fundamental para la gobernabilidad, máxime con la decisión de avanzar sobre las mafias naturalizadas que debilitan la democracia e impiden el desarrollo, generando atraso y multiplicación de la pobreza e incluso, en ocasiones, siendo funcionales al crimen organizado.

Sólo un Frente convertido en una coalición de gobierno madura, concentrada en la gestión, buscando las mejores respuestas para darle mayor impulso a los cambios y produciendo resultados “concretos”, podrá convertirse en la principal fuerza política argentina y derrotar también los espejismos que siempre prometen el regreso populista con todo lo que eso implica. Porque mientras el populismo se propone, y así lo ha demostrado, manipular y administrar la pobreza para conservar el poder clientelar, nosotros abogamos por un país que luche de manera frontal hasta erradicar la pobreza estructural.

Aun sabiendo que estamos frente a contextos para nada sencillos, es indispensable darle centralidad a la agenda del desarrollo para que Argentina vaya encontrando mejores horizontes. Sólo con crecimiento y buena administración, el déficit fiscal tenderá a tener menos impacto y el Estado insolvente que heredamos podrá ir avanzando progresivamente para mejorarle la vida de los argentinos, creando círculos virtuosos de empleo y producción que, como prioridad excluyente, deben apuntar a remediar la pobreza y la desigualdad.

Para conseguir buenos resultados, la gobernabilidad democrática requiere de estabilidad de las reglas del juego y certidumbre sobre la evolución de las condiciones estructurales del sistema económico en un rango de tiempo prudente. La recuperación de la normalidad es razón necesaria pero no suficiente. Necesitamos impulsar con más fuerza los cambios en marcha para darle señales a la inversión y a los emprendedores locales de que vale la pena tomar riesgos. Para esto CAMBIEMOS tiene que tener una enorme fortaleza interna que pueda abrir amplios consensos sociales. Que incluso ayuden a resolver los problemas propios de la consabida posición de minoría parlamentaria.

Nuestro partido está en condiciones de realizar aportes importantes a las reformas en marcha. Conocemos muy bien lo que pasa en las provincias y en los desequilibrios que se producen cuando sólo se piensa la Argentina en Buenos Aires. Hay un universo pyme y micropyme clave para la economía y el empleo que debe ser acompañado con carácter y en eso también queremos contribuir.

Con estas convicciones, y estos retos por delante, la UCR ya no puede ser ni será un partido parlamentario a secas. Se ha propuesto a sí misma asumir mayor protagonismo como partido de gestión. Activo. Eficaz en la construcción de propuestas y en las formas para construir poder ciudadano e impulsar nuevas soluciones para que CAMBIEMOS pueda cumplir de mejor manera su tarea transformadora.

Hay una nueva generación que empuja desde adentro de sus filas, con la vocación de ser un verdadero Partido de Estado al servicio del pueblo argentino, tal como reza nuestro mandato de origen.

Digámoslo con todas las letras: se acabaron los lutos por los errores que cometimos en otros tiempos. Aprendimos las lecciones del pasado y evolucionamos. Y desde ese aprendizaje tampoco estamos dispuestos a aceptar en silencio las falsas etiquetas puestas por los adversarios de la república, que pretenden debilitar nuestra identidad histórica y nuestras capacidades para conducir el Estado, con el único propósito de simplificar su llegada al poder y, lo que a todas luces ya está demostrado, su triste permanencia en desmedro de la movilidad social ascendente y el desprecio a la construcción de ciudadanía y de una mejor democracia.

¡Con más aciertos que traspiés en nuestra vida largamente centenaria, somos lo que somos y ya. Más fuertes en voluntad que nunca. Y estamos determinados a abordar un nuevo tiempo!

Somos una UCR vigorizada por la unidad, que mira con la frente alta. Que se apoya en una extraordinaria historia de servicio nacional y en la buena gestión de los territorios que administra a lo largo y ancho del país, para hacer nacer una corriente de pensamiento innovador, capaz de liderar y convocar a los argentinos a diseñar políticas que respondan eficazmente a los nuevos marcos de referencia del desarrollo humano sustentable, sea en materia de empleo, educación, producción, genero, diversidad, ambiente, energía, comunicaciones, etc.

Queremos contribuir a liderar una Argentina que, además de atender las urgencias de la coyuntura, pueda pensarse en los medianos y largos plazos para sembrar hoy la felicidad de las generaciones que vienen.

A la incuestionable ética de la responsabilidad que nos llevó a construir el Frente, queremos sumarle toda la potencia de nuestras convicciones y nuestra vocación de gestión. La UCR no está en un frente para renunciar a lo que representa, todo lo contrario. La UCR está en CAMBIEMOS para ayudar a gobernar la Argentina. Para impulsar el cambio. Y eso es lo que nos proponemos hacer.