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La Salada: el fin de los Estados paralelos

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23/06/2017 13:55:27

Por Silvia Elías de Pérez, senadora nacional por Tucumán y vicepresidenta del Comité Nacional.
Argentina ha comenzado a cambiar. No es una tarea sencilla que vivir en la ilegalidad deje de ser un relato cotidiano, pero el Presidente ha decidido terminar con las mafias que gobiernan nuestras vidas desde hace varios años. El caso de "La Salada" es un ejemplo de ello.

Negocios clandestinos, evasión de impuestos, aprietes a puesteros, mercadería ilegal, talleres clandestinos, mercadería contrabandeada, violación a los derechos humanos, son parte de este combo de delitos por el que son investigados "El Rey de la Salada", policías y otras personas más.

La feria de "La Salada" es por todos conocida. Tanto que su fama ha llegado a que la Unión Europea la consagre como el mercado ilegal más grande del mundo y uno de los emblemas del comercio y la producción de mercadería falsificada.

La instalación, el afianzamiento y el crecimiento de organizaciones mafiosas que montaron estos estados paralelos no podían haber ocurrido sin la anuencia de autoridades políticas y policiales. Así ha ocurrido en Jujuy con Milagro Sala, quien se arrogó atribuciones del Estado. Del mismo modo que la líder de la "Tupac Amaru" repartía casas, decidía quienes cobraban planes y quienes accedían a derechos, en "La Salada" estaban quienes se ocupaban de establecer un esquema de recaudación paralelo en el que decidían quiénes, cómo y a quiénes vendían.

Estados paralelos que se han levantado allí donde el Estado Argentino ha estado ausente. O donde, en realidad, ha decidido ser cómplice por omisión o acción. Como cuando en 2012 lo llevaron al "Rey de la Salada" en misión oficial a Angola, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con el secretario de Comercio Guillermo Moreno.

Recuperar un Estado legal no va a ser un camino que se va a recorrer en poco tiempo, pero hay gestos que dan muestras cabales de que lo estamos transitando. Los allanamientos y las detenciones de ayer han significado un golpe a estas mafias y han dado un mensaje contundente: la ilegalidad va a dejar de ser parte de nuestro paisaje cotidiano.

No va siendo sencillo. Cada vez que se toca un nicho de corrupción se desnudan muchísimos intereses que resisten el cambio. Pero la decisión está tomada. En diciembre de 2015, cuando Mauricio Macri y Cambiemos se hicieron cargo del Gobierno, nació una nueva Argentina que no tolera a los violentos, que va a recuperar el rol que el Estado y la ley deben tener. Una Argentina que no va a escatimar en combatir a las mafias, y que va a afianzar la cultura del trabajo y el apego a la ley.